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Información relativa a la década de los 80

Marifé de Triana, cantaora de la copla

Despuntaba el alba del sábado 16 de febrero 2013 cuando recibí el mensaje de Anita: Marifé ha fallecido a las 5:45. Punzada en el estómago y pena profunda. Estábamos de gira. José cantaba esa noche en el Memorial Antonio Mairena de Hospitalet y nos pilló en la habitación de un hotel en Barcelona. Por lo mucho que le iba a afectar la noticia pensé ocultársela hasta que no terminara su recital pero, en algún momento, no pude acallar el llanto y se despertó. Huyó el sueño. Buscamos alivio en el recuerdo y pasamos de la lágrima a la sonrisa al hablar de ella, de su inmensidad como artista, de su voz, de su admirable manera de ser.

Confieso que la copla no es un género musical que escuche con frecuencia, más bien poco y sin embargo no pierdo ocasión de emborracharme de la voz de Marifé. Quizá porque ella es una cantaora de copla, con lo que eso significa de diferencia: quiebros y ayes flamencos, desgarro, riesgo, hondura, autenticidad. Pasa de la ternura a la pasión, de la dulzura al arrebato y quien la oye comparte todo eso naturalmente, llevado por la verdad de su cante.

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Cuando me llamó para decirme que iba a dejar los escenarios le rogué que no lo hiciera… la había escuchado días antes en un programa de tv y me hizo llorar de emoción. Su respuesta fue tan firme como lo eran sus convicciones: “Como suele decir tu marío, hay que estar a la altura de los cantes, o de las canciones y yo sé que ya no puedo hacer algunas cosas… quiero ser honesta conmigo misma y por eso me retiro”. Haría algunas apariciones esporádicas y programas de televisión y hasta el último momento estuvo a la altura, si no de sus mejores momentos, sí del sentimiento y el paladar de los aficionados.

De su grandeza como artista habla cualquiera de sus interpretaciones y de su calidad personal podemos dar fe todos los que hemos tenido el privilegio de disfrutar de su amistad o cualquiera que se haya relacionado con ella.

La conocí hace más de treinta años en una actuación inolvidable en Aznalcóllar. La saludamos al final y, como tantos allí, le expresamos nuestra admiración. Atendió a todos con la misma elegancia y cercanía. Más tarde, José ya con cierto nombre en el cante, decía en una entrevista que, para él, Marifé era la más grande, opinaba que no se podía cantar mejor que ella en su género y, a las pocas horas, nos llamó por teléfono; la admiración era mutua y nos remitió a una entrevista que le habían hecho meses antes donde elogiaba la voz de José y él, poco vulnerable a elogios y críticas, se emocionó: “Un piropo de Marifé, pa mí, es como el agua pal trigo cuando está despuntando… deja tú que combatan los malos vientos. Mientras el agua no falte,  que escriban lo que quieran los flamencólogos!”

No hay más que escuchar cómo quiebra y rompe la voz para deducir que Marifé era muy aficionada al flamenco. Hemos pasado horas al teléfono hablando sólo de cante. Coincidíamos en la preferencia por las voces naturales, de pecho y también en que todas las demás eran igualmente flamencas, haciéndolo bien. Ella sabía que no me tiraba la copla y raramente tocábamos el género. Una vez le hice un comentario jocoso sobre una famosa cantante que no me transmitía autenticidad y me respondió “No seas dura. Todos cantamos como somos, ella tiene esa personalidad y tiene sus seguidores”. Y llevaba razón Marifé: una cosa es la admiración, que la reparte una como siente, y otra el respeto, ése con el que ella siempre se refería a sus compañeras (y a cualquier otro ser).

Solía llamarla, aún emocionada, cuando la veía en algún programa de televisión e, invariablemente, respondía que para ella “ser buena persona” y tener el cariño de la gente estaba “por encima de lo artístico.” Y así era ella: una buena persona que nunca puso límites a su innata generosidad, discreta, ingeniosa, culta, coherente, cariñosa y una artista descomunal poseedora de una de las voces más hermosas y seguras que he escuchado. Fue tratada injustamente por las Instituciones Culturales Andaluzas; sufrió agravios comparativos que claman al cielo, fue omitida, ninguneada, discriminada y con ella muchos miles de seguidores que la saludamos como una de las figuras más grandes de la música andaluza.

Era una niña cuando  grabó Torre de Arena y su impacto en el público fue fulgurante. Hizo una carrera vertiginosa y, siendo  una estrella, vivió alejada del boato y los flashes,  y así se fue, discretamente.   Sus amigos y seguidores quedamos desolados y su  querida Anita, sin consuelo.

He tenido que hacerme a su ausencia para hablar de ella al pasado y me cuesta porque aún me resulta cercana su voz la última vez que me llamó. Ya luchaba contra el cáncer pero parecía llena de vida y había esperanzas de curación. Le prometí ir a almorzar con ella y no lo hice a tiempo. Nunca me lo reprocharé lo suficiente y llevaré grabada a jierro su voz y esta última conversación que quedó en un: “No te entristezcas, Elena,  porque voy a superar esto”… y yo me lo creí.

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de | 17/03/2013 · 11:53

Antonio Montoya El Farruco: cada día baila mejor

Hace tiempo que no decía nada en este blog pero hoy estuve viendo vídeos de Farruco, con Chocolate, Martín Revuelo y Luis Habichuela. De esto hace un buen rato y todavía sigo emocionao. Ya os hablé del Toronjo y de Camarón, y me quedé corto porque me canso pronto de escribir. Hoy quiero dejar aquí mi recuerdo a Farruco.

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Se dice, entre los aficionaos al tango, que Gardel cada día canta mejor. Y es cierto. Hay grandes cantores pero no nació el que se arrime al Zorzal. Y, para mí, pa mi forma de entender el baile de hombre, Farruco sigue siendo el mejor, aunque ya no esté. Hay grandes bailaores, y los ha habido, pero él cada día baila mejor.

Ya se le han echao tos los piropos habidos y por haber, con justicia, porque Farruco encarnaba to lo que el baile de hombre tiene de seriedad, jondura, pasión, elegancia, fuerza, transmisión, técnica y arte a espuertas. Y ya he dicho que el flamenco ha dado grandísimos artistas del baile, algunos en su propia familia pero, pa mí, Farruco es quien más representa la esencia del baile.

Una personalidad que te impactaba aunque estuviera parao, o haciendo cualquier cosa. Hasta vendiendo en el mercaíllo atraía todas las miradas. Porque él, que era un artista descomunal, anduvo vendiendo por esos pueblos de la provincia. El y su familia de artistas. Venía a mi pueblo y, cuando podía, iba a saludarlo. Una vez, cuando ya me marchaba, uno que estaba cerca me dijo, “vaya tenderete con más arte, nosepueaguantá”. Era cierto, pero lo que yo pensé y respondí es que vaya vergüenza para una tierra, Andalucía, que sus mejores artistas tuvieran que ir de pueblo en pueblo vendiendo, por digno que eso sea.

Farruco tenía que haber bailao en esos pueblos donde iba vendiendo. En esas noches serenas de los veranos andaluces, con buen suelo, buena iluminación y buen sonido. Eso es lo que Farruco sabía hacer mejor que nadie en el mundo… Vergüenza me da escribir esto siendo andaluz. Se le reconoció, bueno… – no tanto como merece- pero no se hizo lo necesario para que artistas como él pudieran vivir dignamente de su arte, sobre todo cuando han nacido para eso: hay flamencos de academia y los hay que nacen con tos los avíos que requiere el Arte y esos son los Maestros, son el manantial, la fuente de inspiración pa los que vengan después. Farruco nació con el baile bien puesto. Él no decidió ser bailaor, tuvo que serlo porque fue el Arte quien decidió por él cuando aún estaba en el vientre de su madre.

Fuimos amigos más allá de lo profesional. Lo conocí hace muchos años, casi cuarenta. Pasé grandes momentos con él en tiempos en que los artistas que teníamos cosas en común nos hablábamos mirándonos firme a los ojos, sin prisa, como en el campo o en una choza. Y casi siempre hablábamos de cosas importantes para los dos: el cante y la familia. Tuve el privilegio de que me acompañara en alguna presentación de discos, él que no era mu aficionao a los actos de sociedad, como me pasa a mí.

Se decía que era altivo, orgulloso… Yo creo que todos los artistas, cuando estamos en el escenario, tenemos eso que se puede llamar orgullo en lo que hacemos allí y en el arte que representamos. Farruco sabía el alcance de su arte y ese orgullo se tiene pero en el trato personal era de dulce y era un Señor. Hace unos días Elena se encontró una invitación a la inauguración de su Peña… Debajo me escribía, de su puño y letra: “Si tu no vienes mi corazón llorará gotas de sangre”. Así era Antonio El Farruco, tan natural y humilde como inmenso.

Parece ser que, en lo tocante a la escritura, estaba de magisterio más o menos como yo, que junto las sílabas como me parece, pero, en lo suyo, Farruco cada día baila mejor.

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de | 01/02/2013 · 9:14

“…Pa que el pueblo sepa bien quién lo engaña y quién lo explota” Blog El Cabrero

En mi diario se entremezclan anotaciones sobre los discos Dale Alas y Que corra de boca en boca y es que se publicaron los dos en 1983… no sé cómo pudimos hacerlo y al mismo tiempo una gira de más de cien conciertos de febrero a noviembre.

Tuvo mucho éxito el primero pero Que corra de boca en boca gustó tanto que recibimos, vía Pulpón, oferta millonaria de Hispavox para un LP sólo de copla y canciones por bulería. Previsible la respuesta de El Cabrero: “No me gusta que me impongan lo que tengo que cantar. Si quieren un disco, el repertorio lo elijo yo”. Y no se hizo. No recuerdo un solo momento en estos cuarenta años de convivencia y relación profesional en que José haya antepuesto el interés económico a su independencia y siempre han sido innegociables la elección del repertorio y su negativa a participar en campañas de promoción al uso, otra exigencia de la discográfica: “Yo no voy a dejar el ganao para ir, como una marioneta, de la mano de la discográfica a tos los programas populares, aunque mi cante ahí no pegue ni con cola”.

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Escuchar el fandango que da título al disco: Que corra de boca en boca

Alguna vez nos confundimos – o nos engañaron, ya se verá cuando toque – y aceptamos participar en algún programa que prometía y que acabó como el rosario de la aurora.

Promocionando Que corra de boca, en Televisión Española, intervino, cantando, en un programa donde los entrevistados eran Santiago Carrillo y Jorge Verstrynge. Carrillo le habló del campo. “Ah, el campo, esa paz, un buen libro…” y no lo dejó terminar: “¿Un libro? ¡Andando o a pie firme nos comemos los cabreros el almuerzo la mayoría de las veces! ¿No sabe Usted que en el campo no hay más que lindes? ¿Que las vereas están usurpadas y que ya no queda ni un descansadero ni un abrevadero para el ganao? ¿Que tiene uno los dedos de las manos gastaos de tirar piedras para que el ganao no se coma lo que está sembrao en terreno público, porque luego viene la guardia civil y encima te multa en vez de multar al que usurpa la verea? ¡Un buen libro! Y ahí se quedó la conversación.

“Entre lo mejor del año: el encuentro con Alberto Cortez” escribí el 30 de diciembre 83 en mi diario; hoy digo que fue lo mejor.

Versión íntima de Amor mío en la Peña de Vva de Algaidas, con Rafael Rodríguez

A la Hispavox, y al público, lo que le más le había impactado de disco eran las dos versiones por bulería, composiciones de Alberto Cortez, que abrían las dos caras del LP: Amor mío y La lluvia, ese magnífico soneto de Jorge L. Borges, con música de Alberto, que sigue en su repertorio tantos años después, siempre joven para El Cabrero y para la afición.

La lluvia, soneto de J.L.Borges y música de Alberto Cortez

El productor de Surcosur[i] nos dijo que no era preciso pedirle autorización para las versiones, bastaba con registrar los temas en la SGAE, pero eso no nos pareció correcto y le telefonee a Puerto Rico, donde estaba de gira. Nunca antes habíamos hablado y se sorprendió; por la llamada y por la elección de los temas aunque, esto último, sólo lo supimos años más tarde, charlando con él. Y llevaba razón porque las canciones no estaban entre las populares de su repertorio.

Pero, de Alberto Cortez, grandes amigos él y su mujer Renata, os hablará el propio Cabrero un día de estos. Sólo decir que comparto la admiración, el respeto y el cariño que José siente por el inmenso cantor argentino, que su voz y su obra me parecen monumentales y que tiene innumerables canciones insuperables, sea en el contenido literario o musical, sea en su interpretación, sólo a la altura de los más grandes.

 

Os ofrezco, como ilustración las versiones de El Cabrero de Amor mío y de La lluvia pero no encontré en youtube vídeos con la  inconmensurable interpretación de Alberto Cortez de los originales. Os remito a su página y os dejo algo de él igualmente grandioso: El amor desolado con letra de J. F. Dicenta. Lo estoy escuchando por enésima vez y me estremezco, enorme: no hay quién cante así. Os lo recomiendo vivamente


[i] Discográfica sevillana que publicó Dale Alas y Que corra de boca en boca

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de | 21/12/2012 · 11:26

Yo no soy el animal que se calla por un pienso

Cuesta escribir sobre hechos acaecidos en 1983 en momentos tan dramáticos como los que estamos viviendo en 2012. Entonces nos estábamos “liberando” del miedo al franquismo, había sed de emancipación, confianza en el poder del pueblo y la caverna, aplastada por el triunfo arrollador del PSOE en el 82, se disfrazaba de demócrata porque no podían jugar a lo suyo, que estaba mal visto y era garantía de rechazo social. Hoy tenemos un gobierno y un partido en el poder con maneras calcadas del franquismo, que está desahuciando al pueblo y enriqueciendo a los poderosos, que aplica la fuerza como argumento, que legisla sin la menor sensibilidad social, amparado en una mayoría absoluta ilegítima (porque la consiguió con falsas promesas) y que se puede convertir en una amenaza para la democracia que, en 1983, nos parecía inviolable.

Esto se veía venir: se empieza por hacer de los nietos del dictador figuras amables de los programas de entretenimiento televisivo y se acaba por convencer, a aquellos que no conocieron cómo las gastaba el de El Ferrol, de que el abuelo, quizá, no había sido tan mala persona. A buenos observadores, pocas sorpresas: éste es un regreso al despotismo anunciado y, lo que es peor, tolerado tácitamente por buena parte de la clase política y por millones de ciudadanos que, con sus votos, lo han avalado.

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Y no quiero decir que en 1983 el panorama patrio no fuera manifiestamente mejorable o, al menos, a José se lo parecía: “Ya veremos qué hacen con tantos votos y con la esperanza que la gente ha puesto en ellos.. pero a mí, mientras no pongan en marcha una reforma agraria y acaben con el protagonismo de la iglesia, no me van a convencer”. Y fue, con Paco Ibáñez, Javier Krahe y un buen puñado de cantautores lúcidos y rebeldes, una voz discordante entre los artistas e intelectuales de la izquierda cuando la mayoría de ellos optaron por arrimarse al partido con más poder y apoyo ciudadano conocido hasta ahora.

No critiques a mi copla
y apréndela tú también.
Que corra de boca en boca
y el pueblo se entere bien
quién lo engaña y quién lo explota.

Que lo van a arreglar to
van diciendo por ahí.
Y se inventan un sermón
que te tienes que reír
de lo embusteros que son.

Estos dos fandangos, grabados en 1983, no dejaban dudas sobre la postura de El Cabrero que compartían muchos aficionados:

“…Después de aquello parecía imposible que las dos mil personas tuviesen más capacidad de entusiasmarse. Era realmente difícil el papel de cantar tras el torrente de Juan el Lebrijano. Y salió José‚ – el hombre que ama la libertad, en palabras del presentador – y armó el taco: ­ Qué barbaridad! ­qué‚ poderío! tan sólo plantar sus botas en las tablas y ya todo el mundo metido en el pañuelo. El Cabrero, reclamado como ningún otro por los amantes del autógrafo, rodeado siempre por la admiración de quienes adoran sus maneras y cuando canta le vitorean sin desmayo. La multitud entera, allí en Lebrija, cuna de cantes, alborotando ovación para El Cabrero”(J.L. Ortiz Nuevo, Diario 16, La Caracolá de Lebrija, Julio 1983)

“Serían las cinco de la madrugada y el público quería más y más “­Otra, José‚!” y otra les daba El Cabrero, puesto ya en figura cerrando el espectáculo en ese puesto que nadie quiere para sí, manque sea el destinado al principal, porque una de dos, o no te escucha nadie o la gente, no se cansa de pedir más cante. Y todo lo que pudo se lo dio José, El Cabrero, ese mito del flamenco contemporáneo que nada más salir electriza al personal en masa y los vuelve locos, vamos completamente locos”(J. L. Ortiz Nuevo, Diario 16, Festival de Torreblanca del Sol, 1983)

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“.. La Torre del Cante es uno de los festivales que convoca más alta concurrencia. De seis mil pasaban la otra noche, unos a escuchar otros por ir, bullendo por toda la madrugada en atención del arte… Pasaban ya las seis de la madrugada y en toda nuestra tierra, por gracia de las ondas de Radiocadena, se podían oír los vertiginosos fandangos de El Cabrero, en olor de gloria, Cabrero y Sousa, una pareja insólita: la fuerza salvaje de la sierra y el primor de un enamorado de Paco del Gastor, cosas que pasan en el Flamenco. (J. L. Ortiz Nuevo, Diario 16, Festival La Torre del Cante, 1983)

No pasó desapercibida la disconformidad de El Cabrero ni para los poderes ni para los medios afines, como se verá más adelante, y a José no lo pilló de sorpresa el precio que pagaría por no cantar a coro porque siempre sospechó que la factura sería proporcional al apoyo del respetable: cuanto más lo demandara la afición, más amplio sería el veto a su figura… y acertó de lleno.

Yo no soy el animal
que se calla por un pienso
yo no soy ese animal
porque tengo en mis adentros
una disconformidad
que me sirve de alimento

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de | 13/10/2012 · 18:16

Dale alas y volará, al pueblo de Andalucía

Han llovido e-mails por los parones en el blog. Os pido disculpas, agradezco vuestro interés y os debo una explicación: tras la gira de verano y la producción del CD Poesía en resistencia, de Zapata, acabé agotada. Hoy, al consultar mi diario para seguir contando la trayectoria de El Cabrero, concluyo que la edad pesa, que me he hecho mayor y no puedo ni con la mitad de lo que llevaba a principios de 1983, donde dejé aparcada esta historia.[i]

Tras su puesta en libertad José compró más cabras, “por si me tengo que retirar del cante tener otros recursos”, y reunió unas 500 cabezas. Pero tenía cerrados más de cien conciertos y eso suponía dejar “las niñas”[ii] a cargo de otros buena parte del año. Se trajo dos cabreros de Aznalcóllar y uno, ya mayor, de Vélez-Málaga y a mí me pareció excesivo: “este piarón, sin estar yo, no lo pueden llevar sólo dos cabreros porque no van a tener tiempo ni de respirar y yo no quiero esclavos”. Tenía razón: ni estando los cuatro daban a basto, de sol a sol. Yo ayudaba en lo que podía: llevar el Land Rover cargado de cántaras de leche cada mañana a la central de Los Palacios o Dos Hermanas pueblo y atender a los tres cabreros, que almorzaban en el campo y cenaban en casa. Con tres niños de 3, 6 y 8 años no sé de dónde sacaba tiempo y energía para llevar la carrera de José y, sobre todo, para montar los discos que se hicieron entre 1980 y 1984.

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Foto de la época, publicada por Área Crítica,  con nuestro hijo Emiliano – hoy Zapata de nombre de guerra

Todas las grabaciones, hasta ahora, han seguido el mismo proceso: José decide el guitarrista y los estilos de cante, yo hago una primera selección de letras inéditas, con temática y métrica compatibles con los cantes elegidos, y él hace la trilla final. Todo lo demás, títulos y contenido de la carpeta lo decidimos entre los dos y yo le doy cuerpo. A primera vista no supone gran dificultad pero, como José es extremadamente quisquilloso con los textos, resulta ser la parte más complicada de toda la producción. A veces hemos paralizado una grabación por un “no me acaba de gustar esta letra… hasta que no hagamos una que encaje bien, quieto parao”!

Pepe Carrasco[iii] se quejaba de eso en una entrevista a pie de festival: las letras que le gustan al Cabrero no las querría ningún cantaor y a él no le gustan las que me cantan tos los demás. No quiere que hablen de mujeres, ni de toros, ni de ferias, ni de santos… Los animales, el campo y su forma de pensar, su rebeldía… esas son las que le gustan.

Dale alas

Fueron Antonio Fortes [iv] y Sousa quienes lo animaron a grabar una antología del fandango de Huelva y creo que fue la producción más complicada en lo que a selección de letras se refiere. Las tradicionales eran tan buenas y auténticas que no encontrábamos las adecuadas para reemplazarlas. Carrasco le propuso más de cien y en nuestros archivos había otros tantos fandangos inéditos: “me suenan forasteras toas” nos repetía José, siempre acentuando ese toas que no dejaba lugar a dudas: Dale Alas tendría que ser escrito ad hoc y así se hizo.

Al pueblo de Andalucía, dale alas y volará. Que es un ave doloría, buscando la libertad que le han negao toa su vía…

Motivados por la variedad de matices y belleza de los cantes, en un par de semanas conseguimos los veinticuatro fandangos para 12 estilos diferentes y José y Sousa cuajaron un gran disco con el asesoramiento artístico de Fortes.

Varias veces, a lo largo de su carrera, le han propuesto grabar una antología del cante. Siempre se ha negado y yo sé por qué desde que comenzamos los ensayos de Dale alas: al enfrentarse a fandangos de carácter más liviano o cercanos al folklore que otros, como el de los Montes de San Benito, surgía siempre el mismo debate y paréntesis en la producción: “esto de las antologías no va conmigo porque, si la haces, tiene que entrar el fandango que te llama y el que no va con tu personalidad…” Luego sucedió como con el de Calañas que, a fuerza de cantarlo, lo adoptó. Por el contrario, el fandango de Mª la Conejilla, inédito hasta entonces, como el de Los Mtes de San Benito, lo atrajo desde el primer momento por su fuerte sabor alosnero.

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Magnífica portada de Emilio Sáenz y presentación de Onofre López, querido amigo recientemente fallecido:

“… El Cabrero es un cantaor recio; a veces dulce, a veces dramático, poseedor de una fibra sensitiva que raya en la más ortodoxa de las honduras, su cante “duele” como duele todo lo que traspasa la piel.

En su amplia gama discográfica se va notando el progreso de los que estudian. De los que van ganándole terreno a esa difícil amalgama musical que contiene el arte flamenco.

Siempre se ha dicho que para cantar “por Huelva” es absolutamente necesario haber nacido en el terruño. El “aire de Huelva” hay que beberlo en la tierra misma. Pero el aire se mueve de una parte a otra y llega, tierra adentro, hasta un pueblecito de la provincia de Sevilla llamado Aznalcóllar, tierra natal de El Cabrero. Y allí, entre minas y jarales, entre surcos y arboledas, entre riscos y olivares se va gestando estos Aires de Huelva que ustedes tienen en sus manos.

En un puro y noble desafío, la voz de El Cabrero, recorre desde la marisma a la sierra haciendo un alto en el Andévalo, con una autenticidad musical, con una pureza tan exquisita, que colma, en grado sumo, al más exigente de los aficionados.

Con los fandangos por estilos de Huelva, Montes de San Benito – muy poco oídos – como los alosneros de María la Conejilla, Antonio Abad, José Ramírez Correa, así como los del moguereño Pepe Rebollo y los representativos de los pueblos de Cabezas Rubias, Almonaster, Valverde, Encinasola, El Cerro Andévalo y Calañas, con la extraordinaria música y compás de Antonio Sousa, se inicia aquí una Antología de los Cantes de Huelva donde, con personal estilo y el debido respeto a la “Cuna del fandango”, José El Cabrero dice: Estos son mis poderes”.


[i] ¿Sabes que no había ningún rico entre los presos?

[ii]Así llama cariñosamente a sus cabras

[iii]José Carrasco escribía para prácticamente todos los cantaores flamencos en activo

[iv] Fortes, gran amigo, era un enorme aficionado y un verdadero erudito en los estilos onubenses y alosneros.

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de | 02/10/2012 · 10:29

Camarón fue un cantaor viejo desde niño (blog El Cabrero 40 aniversario)

Me paso poco por este blog pero me ha recordao Elena que se cumplen 20 años que nos dejó Camarón.

Era un día de mucho calor. Yo estaba sesteando con las cabras a 17 Km. del pueblo, cerca de la finca que tiene Diego Puerta en Sanlúcar la Mayor. Vino Elena a darme la mala noticia y, menos mal que no se le ocurrió esperar a la noche pa decírmelo, porque me encontró dormido, entre las cabras, a pleno sol. Me había tendido a la sombra de un eucalipto contando dar una cabezá pero había estado cantando la noche antes y me venció el sueño. La sombra siguió su curso natural y me estaba achicharrando allí pero podía más el cansancio que la calor.

Ya estábamos enterados de lo malito que estaba Camarón pero siempre había esperanzas porque era joven y fue un mazazo.

Él y yo nos movíamos en ambientes diferentes en nuestra vida diaria pero fue con el cantaor que coincidí más veces y hasta nos organizaron algún “mano a mano”. En los años ochenta hasta en los pueblos más pequeños se podía disfrutar de las figuras del cante, del baile y de la guitarra. Recuerdo una noche con La Paquera, El Sordera, Lebrijano, Aurora Vargas, Camarón y yo y, al baile, Manuela Carrasco. Y carteles de ese tipo había muchos por esos pueblos hasta que la Agencia del Flamenco se metió a agente artístico y se cargó los festivales de los pueblos de Andalucía para llevar el flamenco a Nueva York, a París y a esas grandes ciudades donde el flamenco no es más que un espectáculo porque no forma parte de su cultura.

Camarón fue un cantaor viejo desde niño. Yo lo apreciaba y lo admiraba. Me gustaba cantar con él y siempre que podía escuchaba su recital. Era diferente a tos, tenía un grave muy hermoso y arriesgaba siempre. Transmitía, tenía carisma y conocimiento de los cantes y creó un estilo inconfundible que tiene muchos seguidores, todos a años luz de él.

En camerinos andaba muy a su aire pero siempre nos saludábamos y, si había tiempo y buen ambiente, charlábamos un momento. Más de una vez, cuando me decía que estaba “regulá”, le dije: Vente conmigo al campo. Allí tengo una casa vacía pa ti y pa tu gente. Tú y yo salimos con las cabras, al paso de ellas, yo llevaré el agua y la comida pa que tú no tengas que aguantar peso. Vamos despacio y cuando te canses paramos. Si haces eso, al mes, estás fuerte como un roble. El y Carapalo se reían y él siempre me decía “José, yo sé que tú me lo dices de corazón” Y estoy convencido de que le hubiera sentado muy bien cambiar a una vida natural un tiempo por su salud y porque encontraría otros alicientes.

Pero Camarón vivió como quiso sabiendo lo que arriesgaba y yo no sé lo intensa que fue su vida pero sé lo mucho que sembró su voz y lo profunda que es su huella. Puede que nazcan figuras de tanta personalidad y garra como él pero creo que yo no las voy a conocer.

José El Cabrero

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de | 02/07/2012 · 12:27

¿Sabes que no había ningún rico entre los presos? Tos hijos de pobre (El Cabrero Blog 40 Aniversario)

Había periodistas y amigos en la puerta de la cárcel, los atendió a todos y, al quedarnos solos, lo primero que me dijo fue: Ahí dentro hay un tío, más noble y fuerte que un olivo, preso por robar hiscales. Me he jartao de palpar la injusticia entre esas paredes… me han tratado bien, los presos y los funcionarios, pero muchos me han contado su historia y cada una era una tragedia: miseria, incomprensión, abandono y soledad de desayuno, almuerzo y cena y ¿sabes que no había ningún rico entre los presos? Tos hijos de pobre.

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Estaba libre y, sin embargo, sombrío. Decía sentirse más rebelde aún que cuando lo llevaron preso pero también inseguro entre la gente: Los que van a la cárcel es porque le han hecho un daño a la sociedad ¿No dicen eso? Pues yo creo que esta sociedad es un peligro pa mí y no yo pa ella. Lo mejor va a ser irse a vivir a la sierra, con el ganao, y dejar  de lado el cante y las multitudes. Porque ¿Y si se me vuelve a ocurrir otro mecagoendios y me meten otra vez preso? A la cárcel no quiero volver como no sea que yo decida arriesgarme a entrar. Mejor dejo el cante. Y me pidió que cancelara todos los conciertos firmados.

No anoté en mi diario la fecha pero recuerdo que teníamos pendiente una intervención en TV y festivales en Barcelona y Sevilla. Sin dudarlo, opté por mantener ese compromiso y todos los demás porque era obvio, conociéndolo, que José no dejaría el cante mientras no lo obligara la naturaleza o el desdén del público. Volvió a su añorada rutina de pastor y pronto me confesó que lamentaba haber cancelado los conciertos así que se alegró de mi decisión y acudió a Barcelona y Sevilla más motivado, si cabe.

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A José no le gustan las entrevistas y menos aún romper el ritmo que impone el ganado pero en esos días aceptó muchas porque entendía que los medios habían sido solidarios con él y era su forma de agradecérselo. Hasta que Interviu le dedicó un reportaje a cuatro páginas y no concedió ninguna más durante un tiempo.

Vino Pilar Eyre, no la conocíamos, y estuvo casi todo el día con nosotros, primero charla informal y luego larga entrevista a José. Cuando Pulpón[1], exaltado, me presentó la revista con un titular a dos páginas, entrecomillado, “Vi a El Cabrero y me volví loca por él” seguido de un solemne Elena abandonó la banca de Nueva York para vivir en un corral, me entró la del tigre. Debajo una extraordinaria fotografía, firmada Jaime F. Garbi, de José con las cabras y otra de los dos. El primer impulso fue acudir a un abogado: yo no le había concedido entrevista alguna; las fotos conmigo eran supuestamente sólo para regalármelas; nunca trabajé en la banca de Nueva York y eso de volverse loca por alguien, con sólo mirarlo, me parece tan complicado como estúpido.

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Llamé a Pilar Eyre y se sorprendió mucho: lo había hecho con todo el cariño y se ve que había malinterpretado algunas de sus anotaciones… Lo lamentaba porque ella había intentado hacerlo lo mejor posible… Y todo eso se notaba pero se había inventado una historia de prensa rosa, nutriéndose de todo lo insustancial de la charla y relegando lo sustancial de la entrevista casi a puro testimonio. Mezcló la realidad con la ficción y consiguió un reportaje impactante y de juzgado de guardia. Pero no se barruntaba mala intención, me habían caído simpáticos y José no secundó la propuesta de Pulpón de presentar demanda judicial: “Estoy harto de juicios, jueces y lo que arrastra eso. Esa gente, lo que pasa es que no me han entendido y me han pintao como creen que soy. Que digan lo que quieran que yo por eso no voy a cambiar” El grupo Zeta había apoyado con fuerza la campaña a favor del indulto y les estaba agradecida. Opté por escribir al director. Enumeré todo lo que no se correspondía con la verdad y me salía una carta tan extensa que tuve que elegir entre tumbarle el reportaje o centrarme en lo más grave y había una perla que no podía quedar sin respuesta y no quería que la omitieran: Yo me acuesto con otras pero si mi mujer hiciera lo mismo la mataría (sic). La cosa fue así: a la “inteligente” pregunta de Eyre ¿Tú te habrás acostado más de una vez con otras… y qué harías si Elena te pusiera los cuernos? José respondió: “Creo que no lo admitiría… porque ésa es la universidad que he tenío” y la “periodista”, que no lo tenía muy claro en sus notas, entre admitiría y mataría optó por lo más truculento y morboso. En fin: al lector de este blog que haya leído aquel reportaje, le aconsejo que no se crea ni la mitad y acertará.

Ya habíamos rumiado el cabreo y me llaman de la revista Hola! Querían venir a hacernos un reportaje en Navidades en familia (¡!)… Lógico: la Eyre había hecho de nosotros dos personajes de tertulia rosa. Como se supone, les agradecí el detalle y les dije que no. Insistieron, me propusieron pagarnos y eso me molestó, entendieron que no era cuestión de dinero y no llamaron más.

Pulpón estaba disgustado: pensaba que un reportaje de esa índole en Hola supondría una enorme promoción y que podría subir mucho su caché… a lo que José respondió: Antonio, yo me avío con dos sardinas arenques y una naranja pero de mi no hace nadie un muñeco. A los pocos días volvió con nuevas propuestas y, si hubiéramos aceptado todas las entrevistas, reportajes, programas tv y radio que traía en la agenda, es probable que, tal como aseguraba, El Cabrero se convirtiera en un personaje muy popular y cotizado pero esa no era su meta: “¿Tú no te quieres creer que aunque fuera más rico que Rothschild yo seguiría saliendo al campo todos los días con las cabras? Pues créetelo, Antonio, porque eso es lo que me gusta además de cantar. A mí no me volvéis loco con la promoción porque ya tengo más seguidores de los que nunca soñé y cuando dejen de venir a verme, me retiraré y me dedicaré sólo a las cabras”



[1] Manager de El Cabrero en aquella época

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de | 30/06/2012 · 10:29

Vuelve el Santo Oficio, Blog El Cabrero 40 Aniversario (dossier prensa)

Como prometido, os propongo una selección de artículos de prensa relacionados con las dos entradas anteriores. Fueron cientos, en los 22 días en que tardó en tramitarse el indulto, pero sólo pudimos recuperar una parte de lo publicado y aquí lo más significativo

Vuelve el Santo Oficio (Editorial de Diario 16)

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Opinión compartida: la blasfemia en sí no es condenable (José Guzmán, El Correo de Andalucía)

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El delito de blasfemia debiera desaparecer, según Rico Lara (El Correo de Andalucía)

RICOLARA

Viñetas
ELPERICH Rioja
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Monseñor Amigo pidió el indulto para El Cabrero (El Correo de Andalucía)

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La blasfemia es un problema de cultura (El Correo de Andalucía)

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Buenas noches, buen cabrero (Federico Jiménez Losantos en Diario 16)

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El Cabrero (Felix Grande, El  Socialista)

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El Cabrero: toda Andalucía pide que le den ya la libertad (José  Martí, El  Periódico, entrevista)

elperiodicobcn

El Cabrero podría salir hoy de la cárcel (El Correo de Andalucía)

EC PODRIASALIR

Completaremos este dossier próximamente en una página de hemeroteca en este mismo blog

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de | 16/06/2012 · 11:41

Con medios de comunicación así, sin complejos y combativos, sí se puede

Metida desde abril en la coordinación de la gira de verano de José y la producción del primer disco de nuestro hijo Zapata, no he podido acercarme a este blog sabiendo que quedó la última entrada abierta. Me disponía hoy a retomarla cuando recibí un vídeo, grabado por un aficionado, que me trajo a la memoria unas palabras de Paco Vallecillo el día en que encarcelaron a José por blasfemo: “tu Cabrero es el cantaor de izquierdas que menos toleran porque se mete con el clero… últimamente sólo se ha visto levantarse e irse a los fachas de los festivales cuando ha cantado él”. Eso fue en octubre de 1982

El vídeo que os propongo se grabó el 9 de junio de 2012 en el Palacio de Congresos de Badajoz e ilustra gráficamente las palabras de Paco Vallecillo. Llevaba medio recital, repertorio habitual, cuando inició una tanda de fandangos y en el segundo topó con la iglesia: “Aunque sea de muy viejo, espero verlo algún día: ni un céntimo para el clero, menos pa la monarquía y más beneficio al pueblo”. Y no lo pudieron soportar y se fueron. Cierto que eran una docena y en el recinto quedaban cerca de mil personas en pie aplaudiendo pero en Alcolea de Córdoba también fueron cuatro, entre quinientos, los que se molestaron por el mecagoendios y consiguieron llevarlo a la cárcel.

José, concentrado en el cante, no se dio cuenta de la espantada y al saberlo no se sorprendió: Bueno, es lo normal en ellos, no soportan una opinión contraria y menos tratándose del clero. Si se molestaron será que sigo por buen camino, el de la disconformidad. Y dices que eran sólo un puñao pero ¿Y si esos intolerantes que se marcharon estuvieran en el poder o tuvieran correligionarios en los poderes? Ese es el peligro y estoy viéndonos al borde del precipicio y con los ojos tapaos.

9/6/12 Palacio de Congresos de Badajoz
(EL CANAL QUE ALOJABA EL VÍDEO FUE CANCELADO POR YOUTUBE Y SE HA BORRADO EL VÍDEO – LO LAMENTAMOS 23-02-2014)

Treinta años entre estas reflexiones de José y su estancia en prisión por blasfemo, tema de la última entrada[1] que dejé aparcada en una entrevista de Paco Correal y a la que regreso pelín a destiempo.

Decía que sólo Paquiño Correal había podido hablar con él en la cárcel y no es así: cuando ya el indulto estaba cantado y faltaban horas para su puesta en libertad, se presentó en la celda, sin previo aviso, Miguel Ángel Pino [2] mostrándole su apoyo y disculpándose por lo tardío, cosa que achacaba a la campaña electoral. Luego me llamó para comentarme que había encontrado a José muy animado ante su inminente puesta en libertad y me aseguró que cuando ellos gobernaran no volvería a suceder porque modificarían la ley. Creo que hablaba con sinceridad y convencimiento pero tengo entendido que la blasfemia sigue tipificada como delito y ellos tuvieron posibilidad y tiempo para modificarla.

Lo curioso es que también ciertos dirigentes del CDS y la UCD estimaban que era una ley anacrónica y por ello ambos partidos se sumaron en cuestión de horas a la petición de indulto, tras haberlo hecho el Partido Comunista, la CNT y el PSA. Paco Millán, que llevaba la campaña de UCD en Andalucía, gran amigo, estaba muy animado: Si la propia UCD, en el gobierno, estaba a favor ya lo  habíamos conseguido

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Pero el cura Diamantino, no lo tenía tan claro: la Iglesia todavía no había dicho nada al respecto y teníamos que conseguir que se pronunciara alguien de peso “porque los ministros eran de confesión semanal”. Opinaba que con Monseñor Amigo Vallejo[3] se podía hablar y hasta podría estar a favor del indulto. Me proporcionó su teléfono personal y acertó: Te paso el de sus aposentos, pero no vayas a decir que te lo he dado yo, que son capaces de cambiar el número. Hoy, libre ya el querido cura obrero de las iras de la institución eclesial, me atrevo a hacerle esta pequeña traición. El cardenal me atendió con cordialidad: Tiene Usted razón cuando dice que no cree que Dios se haya dado por ofendido…[4] ¿Qué quiere Usted que haga? Le pedí que enviara, cuanto antes, un telegrama al Ministro de Justicia y al Presidente del Gobierno y una nota de prensa. Cuando se publicó la noticia me llamó Diamantino: Ahora es cuando tenemos el indulto en el bolsillo. Ya le puedes firmar conciertos para después del último consejo de ministros…

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Paradójicamente, el PSOE, virtual ganador por goleada en las urnas, era el único entre los grandes partidos que guardaba silencio. Sólo el Partido Socialista Ceutí, y por iniciativa de Paco Vallecillo, publicó su adhesión y resultaba chocante porque, a título personal, muchos militantes del PSOE andaluz, algunos con cargos de responsabilidad en el partido y en las administraciones, se volcaron con nosotros desde el primer día y hasta organizaron actos públicos de apoyo. Por ellos, que esperaban una respuesta de Madrid con más interés que yo misma, seguí insistiendo pero siempre me remitían al departamento de imagen (¡!) y no pasaba de ahí. Hasta que, a través de Monique Lang [5], tuve acceso a la secretaria personal de Felipe González “lógicamente nos parece una barbaridad esa condena… Obviamente estamos a favor del indulto Felipe y todos los socialistas… es que la campaña es muy intensa… Haremos lo necesario” Pero jamás enviaron un comunicado de adhesión. Pilar del Río me aconsejó acudir al mitin de cierre de campaña de Felipe en Sevilla con un comunicado y pliegos de firmas. Gracias a ella pudimos acceder al backstage donde artistas y políticos aguardaban su turno. Paco, amigo de Sanlúcar la Mayor y alma mater del “grupo de apoyo a El Cabrero”, me sugirió dejarle el comunicado a un famoso cantaor [6] programado esa noche y éste le respondió que lo sentía mucho pero “estaba allí contratado para cantar y se tenía que limitar a eso”. Serrat, que observaba la escena, se acercó ¿Qué hay que leer, un comunicado para lo de El Cabrero? Si quieres, lo leo yo. Y así lo hizo. Luego, después de cantar, me dejó teléfonos y me dijo que contara con él si necesitaba cualquier tipo de apoyo.”

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El 12 de noviembre, el último gobierno de UCD concedió el indulto. Tardamos sólo 22 días en conseguirlo y pudo ser gracias al apoyo de todos los sectores democráticos de la sociedad y a la implicación de los medios de comunicación que reflejaron ese apoyo y ahondaron en la noticia hasta el final. No puedo dejar aquí constancia de lo mucho y bueno que se dijo a través de la radio pero sí de lo publicado en prensa y por eso, en la próxima entrada les cedo la palabra y será un álbum de artículos donde encontraréis información, opinión sobre el delito de blasfemia, magníficas viñetas, entrevistas y puede que lleguéis a la misma conclusión que yo: con medios de comunicación así, sin complejos y combativos, sí se puede


[1] Ver: “Soy como esos elefantes que caminan sin inmutarse junto a las autopistas que abren en la selva” (Cárcel de Sevilla 1982)

[2]PSOE – Sería elegido Presidente de la Diputación de Sevilla al año siguiente

[3]En 1982 Cardenal Arzobispo de Sevilla

[4] Yo le había dicho “Dios, si existiera, no creo que se hubiera sentido ofendido por las palabras de El Cabrero”

[5]Mujer Jack Lang, ex ministro de cultura francés. Ambos habían conocido a El Cabrero, años antes en el Festival Int’l de Teatro de Nancy.

[6] Se omite el nombre por expreso deseo de El Cabrero que estima, con razón, que no es relevante

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de | 15/06/2012 · 17:53

El Cabrero “Soy como esos elefantes que caminan sin inmutarse junto a las autopistas que abren en la selva” (Cárcel de Sevilla 1982)

Los aficionados que llaman para felicitar a José por su 38º cumpleaños ignoran que no tenemos ganas de fiesta porque mañana ingresa en prisión para cumplir dos meses de arresto mayor[i]. No he conseguido que los niños lo entiendan y lo peor de todo es cómo se lo está tomando él: “… No tengo más cojones que dejarme llevar a la cárcel pero me revienta que sea en nombre de su dios, en el que no creo. [ii]Estos inquisidores me han condenao por lo que canto y lo que soy, no por lo que dije en Alcolea. (19 de octubre 1982, de mi diario)

Esa noche de su cumpleaños la pasamos hablando. “Ya tendré tiempo de dormir en la cárcel porque eso es lo que haré. No quiero ni una visita; no he hecho daño a nadie y no tengo por qué hablar detrás de una reja”. Preocupante su estado de ánimo mezcla de tristeza y de rebeldía incontenible: “Cuando reivindicas algo como la vereas o cualquier otra cosa y te llevan a la cárcel, es injusto, pero uno lo toma de otra forma porque es parte de la lucha. Ahora ¿Por decir un mecagoendios, en un momento de impotencia, tengo yo que estar dos meses sin ver a mis hijos y a ti y sin más horizonte que una pared… sin cantar, sin salir al campo? Si pudiera era capaz de huir… de irme ahora mismo de aquí y que me detengan, si dan conmigo; se me están quitando las ganas hasta de cantar… me da asco de esta sociedad que castiga al que se sale del redil de su democracia de cuento… ¿No decían que el estado era laico o cómo se llame? Ese fue su discurso hasta que despuntó el alba y se levantó para ir a darle una vuelta a las cabras.

Luego lo acompañé al cuartelillo y los municipales, solidarios, me dejaron estar un buen rato con él dentro del calabozo para que no se le hiciera tan largo el día. Creo que nunca lo había visto tan rebelde y entristecido como en el momento en que nos despedimos: “No me he sentido más impotente en mi vida y no me encuentro bien; estoy que doy bocaos de rabia… Cuida mucho de los niños y de ti”. Pocas horas después lo llevarían a la cárcel de Sevilla.

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(Fotografía de Miguel Ángel León)

Desde que nos anunciaran su inminente ingreso en la cárcel, tomé la decisión de solicitar indulto extraordinario. José Antonio Guiote Ordóñez, que llevaba el caso, no lo veía oportuno dada la brevedad de la condena: “No se puede presentar la solicitud mientras José no esté en prisión y, por mucho que agilicemos los trámites, seguro que estará en libertad antes de que esto llegue al Consejo de Ministros”.

Nuestro abogado y amigo José Mª Rubio opinaba igual cuando le anuncié que, pese a todo, iba a pedir el indulto porque no me resignaba a quedarme de brazos cruzados y quería que se supiera lo injusto de la condena. “Elena, los recelos del compañero cordobés son fundados. El Indulto extraordinario es una medida de gracia en virtud de la cual el Gobierno puede otorgar la libertad por considerar que la sentencia ha sido injusta. De cada mil solicitudes se concede una pero, si lo tramitas, hay que tener esperanza y, sobre todo, darse mucha prisa…“ En su opinión, la popularidad de José y lo escandaloso de la condena serían claves y me recomendó alertar a los medios y recabar adhesiones.

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(Fotografías de Miguel Ángel León)

Al día siguiente de su detención los principales medios de comunicación destacaban la noticia en portada con fotografías tomadas en el calabozo de Dos Hermanas:

Organismos internacionales gestionan la libertad de El Cabrero“… El caso, por insólito, ha saltado a la actualidad sevillana… ha llegado a oídos de Amnistía Internacional, a Ginebra, a Italia… Asombro y solidaridad han sido las manifestaciones más frecuentes…” (Nueva Andalucía, Teresa Adán)

El Cabrero ingresa en prisión para cumplir condena por blasfemia “Se da la circunstancia de que El Cabrero fue requerido por la misma empresa, en el mismo pueblo y que al iniciar su actuación quiso disculparse por lo sucedido, siendo interrumpido por los aplausos del público. Su defensor cree, en consecuencia, que no se produjo escándalo público en el caso juzgado” (El País, José Aguilar)

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Opinión compartida: la blasfemia en sí no es condenable “…El Correo, al filo de la proyección que la razón de este encarcelamiento merece, se ha puesto en contacto con personas allegadas al tema solicitando su opinión. La abogada Pilar Troncoso estima que la blasfemia perdió su primitivo sentido, con independencia la intención del que la dice… si todo el que blasfema comete delito, el noventa por ciento de los españoles pasaría media vida en la cárcel…” (El Correo de Andalucía, José Guzmán)

Aún recuerdo con calor la solidaridad que encontré en los medios de comunicación, especialmente los sevillanos, que se involucraron en la campaña y nos apoyaron hasta el final. Pero lo más sorprendente fue la movilización popular: recogida de firmas en las empresas, peñas flamencas, sindicatos, asociaciones profesionales, ayuntamientos y una legión de aficionados que se movilizaron por su cuenta y recabaron más de diez mil firmas en pocos días. Lo más emocionante: la huelga que llevaron a cabo los colegios de Las Portadas donde estudiaban nuestros hijos.

Mientras, en prisión, José se negaba a recibir visitas en señal de protesta por su situación. Algunos medios de comunicación me informaron de su intención de solicitar permiso para ir entrevistarlo y no aceptó. Sólo lo consiguió Paco Correal, amigo que escribía en Diario 16 y tenía previsto un reportaje sobre Ranilla[iii], coincidiendo precisamente con la llegada de José..

Angustia

En este departamento celular de reciente creación pasea su angustia y su correspondiente cerveza José Domínguez, El Cabrero, con la barba desaliñada y un rictus de predicador religioso encerrado en un campo de concentración “No me perdonan que sea de campo, y es que yo soy como esos elefantes que caminan sin inmutarse junto a las autopistas que abren en la selva” (22-10-82, Francisco Correal – Diario 16)

A seguir…



[i] Ver “Señora, con la Iglesia hemos topao ¡Ni que el Cabrero fuera el estrangulador de Boston!” (El Cabrero 1981)

[ii] Ver En cualquier otro sitio que no sea Aznalcóllar siempre voy a serle extraño al paisaje y él a mí

[iii] La prisión de Sevilla

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de | 03/04/2012 · 12:55