Archivo de la categoría: Condena por blasfemia

¿Sabes que no había ningún rico entre los presos? Tos hijos de pobre (El Cabrero Blog 40 Aniversario)

Había periodistas y amigos en la puerta de la cárcel, los atendió a todos y, al quedarnos solos, lo primero que me dijo fue: Ahí dentro hay un tío, más noble y fuerte que un olivo, preso por robar hiscales. Me he jartao de palpar la injusticia entre esas paredes… me han tratado bien, los presos y los funcionarios, pero muchos me han contado su historia y cada una era una tragedia: miseria, incomprensión, abandono y soledad de desayuno, almuerzo y cena y ¿sabes que no había ningún rico entre los presos? Tos hijos de pobre.

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Estaba libre y, sin embargo, sombrío. Decía sentirse más rebelde aún que cuando lo llevaron preso pero también inseguro entre la gente: Los que van a la cárcel es porque le han hecho un daño a la sociedad ¿No dicen eso? Pues yo creo que esta sociedad es un peligro pa mí y no yo pa ella. Lo mejor va a ser irse a vivir a la sierra, con el ganao, y dejar  de lado el cante y las multitudes. Porque ¿Y si se me vuelve a ocurrir otro mecagoendios y me meten otra vez preso? A la cárcel no quiero volver como no sea que yo decida arriesgarme a entrar. Mejor dejo el cante. Y me pidió que cancelara todos los conciertos firmados.

No anoté en mi diario la fecha pero recuerdo que teníamos pendiente una intervención en TV y festivales en Barcelona y Sevilla. Sin dudarlo, opté por mantener ese compromiso y todos los demás porque era obvio, conociéndolo, que José no dejaría el cante mientras no lo obligara la naturaleza o el desdén del público. Volvió a su añorada rutina de pastor y pronto me confesó que lamentaba haber cancelado los conciertos así que se alegró de mi decisión y acudió a Barcelona y Sevilla más motivado, si cabe.

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A José no le gustan las entrevistas y menos aún romper el ritmo que impone el ganado pero en esos días aceptó muchas porque entendía que los medios habían sido solidarios con él y era su forma de agradecérselo. Hasta que Interviu le dedicó un reportaje a cuatro páginas y no concedió ninguna más durante un tiempo.

Vino Pilar Eyre, no la conocíamos, y estuvo casi todo el día con nosotros, primero charla informal y luego larga entrevista a José. Cuando Pulpón[1], exaltado, me presentó la revista con un titular a dos páginas, entrecomillado, “Vi a El Cabrero y me volví loca por él” seguido de un solemne Elena abandonó la banca de Nueva York para vivir en un corral, me entró la del tigre. Debajo una extraordinaria fotografía, firmada Jaime F. Garbi, de José con las cabras y otra de los dos. El primer impulso fue acudir a un abogado: yo no le había concedido entrevista alguna; las fotos conmigo eran supuestamente sólo para regalármelas; nunca trabajé en la banca de Nueva York y eso de volverse loca por alguien, con sólo mirarlo, me parece tan complicado como estúpido.

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Llamé a Pilar Eyre y se sorprendió mucho: lo había hecho con todo el cariño y se ve que había malinterpretado algunas de sus anotaciones… Lo lamentaba porque ella había intentado hacerlo lo mejor posible… Y todo eso se notaba pero se había inventado una historia de prensa rosa, nutriéndose de todo lo insustancial de la charla y relegando lo sustancial de la entrevista casi a puro testimonio. Mezcló la realidad con la ficción y consiguió un reportaje impactante y de juzgado de guardia. Pero no se barruntaba mala intención, me habían caído simpáticos y José no secundó la propuesta de Pulpón de presentar demanda judicial: “Estoy harto de juicios, jueces y lo que arrastra eso. Esa gente, lo que pasa es que no me han entendido y me han pintao como creen que soy. Que digan lo que quieran que yo por eso no voy a cambiar” El grupo Zeta había apoyado con fuerza la campaña a favor del indulto y les estaba agradecida. Opté por escribir al director. Enumeré todo lo que no se correspondía con la verdad y me salía una carta tan extensa que tuve que elegir entre tumbarle el reportaje o centrarme en lo más grave y había una perla que no podía quedar sin respuesta y no quería que la omitieran: Yo me acuesto con otras pero si mi mujer hiciera lo mismo la mataría (sic). La cosa fue así: a la “inteligente” pregunta de Eyre ¿Tú te habrás acostado más de una vez con otras… y qué harías si Elena te pusiera los cuernos? José respondió: “Creo que no lo admitiría… porque ésa es la universidad que he tenío” y la “periodista”, que no lo tenía muy claro en sus notas, entre admitiría y mataría optó por lo más truculento y morboso. En fin: al lector de este blog que haya leído aquel reportaje, le aconsejo que no se crea ni la mitad y acertará.

Ya habíamos rumiado el cabreo y me llaman de la revista Hola! Querían venir a hacernos un reportaje en Navidades en familia (¡!)… Lógico: la Eyre había hecho de nosotros dos personajes de tertulia rosa. Como se supone, les agradecí el detalle y les dije que no. Insistieron, me propusieron pagarnos y eso me molestó, entendieron que no era cuestión de dinero y no llamaron más.

Pulpón estaba disgustado: pensaba que un reportaje de esa índole en Hola supondría una enorme promoción y que podría subir mucho su caché… a lo que José respondió: Antonio, yo me avío con dos sardinas arenques y una naranja pero de mi no hace nadie un muñeco. A los pocos días volvió con nuevas propuestas y, si hubiéramos aceptado todas las entrevistas, reportajes, programas tv y radio que traía en la agenda, es probable que, tal como aseguraba, El Cabrero se convirtiera en un personaje muy popular y cotizado pero esa no era su meta: “¿Tú no te quieres creer que aunque fuera más rico que Rothschild yo seguiría saliendo al campo todos los días con las cabras? Pues créetelo, Antonio, porque eso es lo que me gusta además de cantar. A mí no me volvéis loco con la promoción porque ya tengo más seguidores de los que nunca soñé y cuando dejen de venir a verme, me retiraré y me dedicaré sólo a las cabras”



[1] Manager de El Cabrero en aquella época

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de | 30/06/2012 · 10:29

Vuelve el Santo Oficio, Blog El Cabrero 40 Aniversario (dossier prensa)

Como prometido, os propongo una selección de artículos de prensa relacionados con las dos entradas anteriores. Fueron cientos, en los 22 días en que tardó en tramitarse el indulto, pero sólo pudimos recuperar una parte de lo publicado y aquí lo más significativo

Vuelve el Santo Oficio (Editorial de Diario 16)

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Opinión compartida: la blasfemia en sí no es condenable (José Guzmán, El Correo de Andalucía)

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El delito de blasfemia debiera desaparecer, según Rico Lara (El Correo de Andalucía)

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Monseñor Amigo pidió el indulto para El Cabrero (El Correo de Andalucía)

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La blasfemia es un problema de cultura (El Correo de Andalucía)

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Buenas noches, buen cabrero (Federico Jiménez Losantos en Diario 16)

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El Cabrero (Felix Grande, El  Socialista)

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El Cabrero: toda Andalucía pide que le den ya la libertad (José  Martí, El  Periódico, entrevista)

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El Cabrero podría salir hoy de la cárcel (El Correo de Andalucía)

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Completaremos este dossier próximamente en una página de hemeroteca en este mismo blog

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de | 16/06/2012 · 11:41

Con medios de comunicación así, sin complejos y combativos, sí se puede

Metida desde abril en la coordinación de la gira de verano de José y la producción del primer disco de nuestro hijo Zapata, no he podido acercarme a este blog sabiendo que quedó la última entrada abierta. Me disponía hoy a retomarla cuando recibí un vídeo, grabado por un aficionado, que me trajo a la memoria unas palabras de Paco Vallecillo el día en que encarcelaron a José por blasfemo: “tu Cabrero es el cantaor de izquierdas que menos toleran porque se mete con el clero… últimamente sólo se ha visto levantarse e irse a los fachas de los festivales cuando ha cantado él”. Eso fue en octubre de 1982

El vídeo que os propongo se grabó el 9 de junio de 2012 en el Palacio de Congresos de Badajoz e ilustra gráficamente las palabras de Paco Vallecillo. Llevaba medio recital, repertorio habitual, cuando inició una tanda de fandangos y en el segundo topó con la iglesia: “Aunque sea de muy viejo, espero verlo algún día: ni un céntimo para el clero, menos pa la monarquía y más beneficio al pueblo”. Y no lo pudieron soportar y se fueron. Cierto que eran una docena y en el recinto quedaban cerca de mil personas en pie aplaudiendo pero en Alcolea de Córdoba también fueron cuatro, entre quinientos, los que se molestaron por el mecagoendios y consiguieron llevarlo a la cárcel.

José, concentrado en el cante, no se dio cuenta de la espantada y al saberlo no se sorprendió: Bueno, es lo normal en ellos, no soportan una opinión contraria y menos tratándose del clero. Si se molestaron será que sigo por buen camino, el de la disconformidad. Y dices que eran sólo un puñao pero ¿Y si esos intolerantes que se marcharon estuvieran en el poder o tuvieran correligionarios en los poderes? Ese es el peligro y estoy viéndonos al borde del precipicio y con los ojos tapaos.

9/6/12 Palacio de Congresos de Badajoz
(EL CANAL QUE ALOJABA EL VÍDEO FUE CANCELADO POR YOUTUBE Y SE HA BORRADO EL VÍDEO – LO LAMENTAMOS 23-02-2014)

Treinta años entre estas reflexiones de José y su estancia en prisión por blasfemo, tema de la última entrada[1] que dejé aparcada en una entrevista de Paco Correal y a la que regreso pelín a destiempo.

Decía que sólo Paquiño Correal había podido hablar con él en la cárcel y no es así: cuando ya el indulto estaba cantado y faltaban horas para su puesta en libertad, se presentó en la celda, sin previo aviso, Miguel Ángel Pino [2] mostrándole su apoyo y disculpándose por lo tardío, cosa que achacaba a la campaña electoral. Luego me llamó para comentarme que había encontrado a José muy animado ante su inminente puesta en libertad y me aseguró que cuando ellos gobernaran no volvería a suceder porque modificarían la ley. Creo que hablaba con sinceridad y convencimiento pero tengo entendido que la blasfemia sigue tipificada como delito y ellos tuvieron posibilidad y tiempo para modificarla.

Lo curioso es que también ciertos dirigentes del CDS y la UCD estimaban que era una ley anacrónica y por ello ambos partidos se sumaron en cuestión de horas a la petición de indulto, tras haberlo hecho el Partido Comunista, la CNT y el PSA. Paco Millán, que llevaba la campaña de UCD en Andalucía, gran amigo, estaba muy animado: Si la propia UCD, en el gobierno, estaba a favor ya lo  habíamos conseguido

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Pero el cura Diamantino, no lo tenía tan claro: la Iglesia todavía no había dicho nada al respecto y teníamos que conseguir que se pronunciara alguien de peso “porque los ministros eran de confesión semanal”. Opinaba que con Monseñor Amigo Vallejo[3] se podía hablar y hasta podría estar a favor del indulto. Me proporcionó su teléfono personal y acertó: Te paso el de sus aposentos, pero no vayas a decir que te lo he dado yo, que son capaces de cambiar el número. Hoy, libre ya el querido cura obrero de las iras de la institución eclesial, me atrevo a hacerle esta pequeña traición. El cardenal me atendió con cordialidad: Tiene Usted razón cuando dice que no cree que Dios se haya dado por ofendido…[4] ¿Qué quiere Usted que haga? Le pedí que enviara, cuanto antes, un telegrama al Ministro de Justicia y al Presidente del Gobierno y una nota de prensa. Cuando se publicó la noticia me llamó Diamantino: Ahora es cuando tenemos el indulto en el bolsillo. Ya le puedes firmar conciertos para después del último consejo de ministros…

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Paradójicamente, el PSOE, virtual ganador por goleada en las urnas, era el único entre los grandes partidos que guardaba silencio. Sólo el Partido Socialista Ceutí, y por iniciativa de Paco Vallecillo, publicó su adhesión y resultaba chocante porque, a título personal, muchos militantes del PSOE andaluz, algunos con cargos de responsabilidad en el partido y en las administraciones, se volcaron con nosotros desde el primer día y hasta organizaron actos públicos de apoyo. Por ellos, que esperaban una respuesta de Madrid con más interés que yo misma, seguí insistiendo pero siempre me remitían al departamento de imagen (¡!) y no pasaba de ahí. Hasta que, a través de Monique Lang [5], tuve acceso a la secretaria personal de Felipe González “lógicamente nos parece una barbaridad esa condena… Obviamente estamos a favor del indulto Felipe y todos los socialistas… es que la campaña es muy intensa… Haremos lo necesario” Pero jamás enviaron un comunicado de adhesión. Pilar del Río me aconsejó acudir al mitin de cierre de campaña de Felipe en Sevilla con un comunicado y pliegos de firmas. Gracias a ella pudimos acceder al backstage donde artistas y políticos aguardaban su turno. Paco, amigo de Sanlúcar la Mayor y alma mater del “grupo de apoyo a El Cabrero”, me sugirió dejarle el comunicado a un famoso cantaor [6] programado esa noche y éste le respondió que lo sentía mucho pero “estaba allí contratado para cantar y se tenía que limitar a eso”. Serrat, que observaba la escena, se acercó ¿Qué hay que leer, un comunicado para lo de El Cabrero? Si quieres, lo leo yo. Y así lo hizo. Luego, después de cantar, me dejó teléfonos y me dijo que contara con él si necesitaba cualquier tipo de apoyo.”

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El 12 de noviembre, el último gobierno de UCD concedió el indulto. Tardamos sólo 22 días en conseguirlo y pudo ser gracias al apoyo de todos los sectores democráticos de la sociedad y a la implicación de los medios de comunicación que reflejaron ese apoyo y ahondaron en la noticia hasta el final. No puedo dejar aquí constancia de lo mucho y bueno que se dijo a través de la radio pero sí de lo publicado en prensa y por eso, en la próxima entrada les cedo la palabra y será un álbum de artículos donde encontraréis información, opinión sobre el delito de blasfemia, magníficas viñetas, entrevistas y puede que lleguéis a la misma conclusión que yo: con medios de comunicación así, sin complejos y combativos, sí se puede


[1] Ver: “Soy como esos elefantes que caminan sin inmutarse junto a las autopistas que abren en la selva” (Cárcel de Sevilla 1982)

[2]PSOE – Sería elegido Presidente de la Diputación de Sevilla al año siguiente

[3]En 1982 Cardenal Arzobispo de Sevilla

[4] Yo le había dicho “Dios, si existiera, no creo que se hubiera sentido ofendido por las palabras de El Cabrero”

[5]Mujer Jack Lang, ex ministro de cultura francés. Ambos habían conocido a El Cabrero, años antes en el Festival Int’l de Teatro de Nancy.

[6] Se omite el nombre por expreso deseo de El Cabrero que estima, con razón, que no es relevante

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de | 15/06/2012 · 17:53

El Cabrero “Soy como esos elefantes que caminan sin inmutarse junto a las autopistas que abren en la selva” (Cárcel de Sevilla 1982)

Los aficionados que llaman para felicitar a José por su 38º cumpleaños ignoran que no tenemos ganas de fiesta porque mañana ingresa en prisión para cumplir dos meses de arresto mayor[i]. No he conseguido que los niños lo entiendan y lo peor de todo es cómo se lo está tomando él: “… No tengo más cojones que dejarme llevar a la cárcel pero me revienta que sea en nombre de su dios, en el que no creo. [ii]Estos inquisidores me han condenao por lo que canto y lo que soy, no por lo que dije en Alcolea. (19 de octubre 1982, de mi diario)

Esa noche de su cumpleaños la pasamos hablando. “Ya tendré tiempo de dormir en la cárcel porque eso es lo que haré. No quiero ni una visita; no he hecho daño a nadie y no tengo por qué hablar detrás de una reja”. Preocupante su estado de ánimo mezcla de tristeza y de rebeldía incontenible: “Cuando reivindicas algo como la vereas o cualquier otra cosa y te llevan a la cárcel, es injusto, pero uno lo toma de otra forma porque es parte de la lucha. Ahora ¿Por decir un mecagoendios, en un momento de impotencia, tengo yo que estar dos meses sin ver a mis hijos y a ti y sin más horizonte que una pared… sin cantar, sin salir al campo? Si pudiera era capaz de huir… de irme ahora mismo de aquí y que me detengan, si dan conmigo; se me están quitando las ganas hasta de cantar… me da asco de esta sociedad que castiga al que se sale del redil de su democracia de cuento… ¿No decían que el estado era laico o cómo se llame? Ese fue su discurso hasta que despuntó el alba y se levantó para ir a darle una vuelta a las cabras.

Luego lo acompañé al cuartelillo y los municipales, solidarios, me dejaron estar un buen rato con él dentro del calabozo para que no se le hiciera tan largo el día. Creo que nunca lo había visto tan rebelde y entristecido como en el momento en que nos despedimos: “No me he sentido más impotente en mi vida y no me encuentro bien; estoy que doy bocaos de rabia… Cuida mucho de los niños y de ti”. Pocas horas después lo llevarían a la cárcel de Sevilla.

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(Fotografía de Miguel Ángel León)

Desde que nos anunciaran su inminente ingreso en la cárcel, tomé la decisión de solicitar indulto extraordinario. José Antonio Guiote Ordóñez, que llevaba el caso, no lo veía oportuno dada la brevedad de la condena: “No se puede presentar la solicitud mientras José no esté en prisión y, por mucho que agilicemos los trámites, seguro que estará en libertad antes de que esto llegue al Consejo de Ministros”.

Nuestro abogado y amigo José Mª Rubio opinaba igual cuando le anuncié que, pese a todo, iba a pedir el indulto porque no me resignaba a quedarme de brazos cruzados y quería que se supiera lo injusto de la condena. “Elena, los recelos del compañero cordobés son fundados. El Indulto extraordinario es una medida de gracia en virtud de la cual el Gobierno puede otorgar la libertad por considerar que la sentencia ha sido injusta. De cada mil solicitudes se concede una pero, si lo tramitas, hay que tener esperanza y, sobre todo, darse mucha prisa…“ En su opinión, la popularidad de José y lo escandaloso de la condena serían claves y me recomendó alertar a los medios y recabar adhesiones.

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(Fotografías de Miguel Ángel León)

Al día siguiente de su detención los principales medios de comunicación destacaban la noticia en portada con fotografías tomadas en el calabozo de Dos Hermanas:

Organismos internacionales gestionan la libertad de El Cabrero“… El caso, por insólito, ha saltado a la actualidad sevillana… ha llegado a oídos de Amnistía Internacional, a Ginebra, a Italia… Asombro y solidaridad han sido las manifestaciones más frecuentes…” (Nueva Andalucía, Teresa Adán)

El Cabrero ingresa en prisión para cumplir condena por blasfemia “Se da la circunstancia de que El Cabrero fue requerido por la misma empresa, en el mismo pueblo y que al iniciar su actuación quiso disculparse por lo sucedido, siendo interrumpido por los aplausos del público. Su defensor cree, en consecuencia, que no se produjo escándalo público en el caso juzgado” (El País, José Aguilar)

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Opinión compartida: la blasfemia en sí no es condenable “…El Correo, al filo de la proyección que la razón de este encarcelamiento merece, se ha puesto en contacto con personas allegadas al tema solicitando su opinión. La abogada Pilar Troncoso estima que la blasfemia perdió su primitivo sentido, con independencia la intención del que la dice… si todo el que blasfema comete delito, el noventa por ciento de los españoles pasaría media vida en la cárcel…” (El Correo de Andalucía, José Guzmán)

Aún recuerdo con calor la solidaridad que encontré en los medios de comunicación, especialmente los sevillanos, que se involucraron en la campaña y nos apoyaron hasta el final. Pero lo más sorprendente fue la movilización popular: recogida de firmas en las empresas, peñas flamencas, sindicatos, asociaciones profesionales, ayuntamientos y una legión de aficionados que se movilizaron por su cuenta y recabaron más de diez mil firmas en pocos días. Lo más emocionante: la huelga que llevaron a cabo los colegios de Las Portadas donde estudiaban nuestros hijos.

Mientras, en prisión, José se negaba a recibir visitas en señal de protesta por su situación. Algunos medios de comunicación me informaron de su intención de solicitar permiso para ir entrevistarlo y no aceptó. Sólo lo consiguió Paco Correal, amigo que escribía en Diario 16 y tenía previsto un reportaje sobre Ranilla[iii], coincidiendo precisamente con la llegada de José..

Angustia

En este departamento celular de reciente creación pasea su angustia y su correspondiente cerveza José Domínguez, El Cabrero, con la barba desaliñada y un rictus de predicador religioso encerrado en un campo de concentración “No me perdonan que sea de campo, y es que yo soy como esos elefantes que caminan sin inmutarse junto a las autopistas que abren en la selva” (22-10-82, Francisco Correal – Diario 16)

A seguir…



[i] Ver “Señora, con la Iglesia hemos topao ¡Ni que el Cabrero fuera el estrangulador de Boston!” (El Cabrero 1981)

[ii] Ver En cualquier otro sitio que no sea Aznalcóllar siempre voy a serle extraño al paisaje y él a mí

[iii] La prisión de Sevilla

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de | 03/04/2012 · 12:55

“Un grito solo, desnudo, trágico… se modula solemnemente o se quiebra en mil pequeñas fiestas: el Flamenco (1981)

Que yo recuerde, sólo dos veces, en 40 años de carrera, José se negó a cantar estando anunciado y con el público ya en sus asientos; una fue en Marbella a mediados de los 80 y la otra el 8 de septiembre de 1981 en Moguer (Huelva). En esta ocasión, Pulpón había suscrito un contrato con la Peña Flamenca para dar un recital en su el local social. Como el aforo era muy reducido y el espectáculo limitado a los socios y sus familias, con entrada gratis o a precio simbólico, se les hizo un precio de peña, (cincuenta mil pts. para José y veinte mil para Sousa), muy por debajo de lo que se cobraban por un festival o gala en recinto abierto al público.

Tal como indicaba el contrato, el 8 de septiembre José y Antonio Sousa se presentaron en la Peña Flamenca de Moguer pero allí no había ambiente de recital: sin previo aviso habían organizado el espectáculo en una caseta de feria y habían puesto la entrada a 400 pesetas: “Me quedé de piedra cuando uno muy exaltado me dijo que la actuación no era en la Peña que era en la feria… Tiramos el Sousa, Carrasco y yo pal recinto y lo primero que oí, al que estaba en la puerta vendiendo: ¡Qué cojones tienes: ya llevamos más de 700 vendidas!… El caso es que no me dieron una explicación que se tuviera en pie y les dije que, visto que habían tratado de engañarme, no iba a cantar en esa caseta. Me ofrecieron más dinero pero allí no cantaba ya a ningún precio porque no era cuestión de dinero si no de dignidad… me revienta que intenten engañarme con una rama de olivo, como a los borregos”. No sabemos qué explicación le darían al público para justificar la ausencia de José pero dudo mucho que les dijeran la verdad.

Pulpón opinaba que había que denunciarlos por incumplimiento de contrato pero José se negó; dijo que estaba ya harto de tanto papeleo: “Ya caerán en la cuenta de que no han ido por derecho”… Y lo dejamos ahí pensando que nos llamarían para pedir disculpas. Pero hicieron todo lo contrario al sentido común: lo demandaron ante la Magistratura de Trabajo de Huelva reclamándole daños y perjuicios… Cuando me lo comunicó Pulpón, que era quien había suscrito el contrato y era responsable subsidiario o algo por el estilo, estaba furioso: “eso no es lo peor, es que son tan miserables que han enviado un comunicado a las otras peñas para que no vuelvan a contratar a El Cabrero Y, puede ser casualidad pero, desde entonces, la relación de las peñas onubenses con José ha sido insignificante.

En Magistratura meses más tarde le darían la razón a José en sentencia que desestimaba la demanda y que los aguerridos peñistas recurrieron. También perdieron el recurso. Eso es todo lo que sucedió: un monumento a las buenas maneras y a la coherencia por parte de la directiva de la Peña Flamenca de Moguer, a mi juicio.

Como decía hace poco, no fue aburrido el año 81. Poco después de la actuación frustrada en Moguer nos comunicaron la sentencia del juicio por blasfemia: cinco meses de arresto mayor y cuarenta mil pesetas de multa. Guiote Ordóñez aconsejó recurrirla y eso hicimos. Estábamos a mediados de octubre y José a penas se había podido acercar, en meses, a las cabras. La gira de verano, de cuatro a cinco festivales por semana, fue agotadora: terminaban a altas horas de la madrugada y todos querían dejar a José para el final. Los más largos, el Castillo del Cante de Ojén, que José cerró veintitantas veces en su carrera, y el de la Parpuja de Chiclana; en ambos llegó a subirse al escenario ya con luz del día.

El Castillo del Cante de Ojén era entonces, con la Torre del Cante de Alhaurín, un festival puntero en la provincia de Málaga. Ambos patrocinados por los ayuntamientos y organizados por las peñas flamencas, en este caso “La Churruca”. Un recinto más limitado que el de Alhaurín pero con mucho encanto y un público fiel y entendido en uno de los pueblos más bonitos que conozco, rodeado de monte y a un tiro piedra del mar. Cante de poder a poder en ambos festivales y generalmente los carteles, configurados por auténticos aficionados, desde las peñas, permitían escuchar una gran variedad de estilos en la misma noche. Cierto que algunos cantes como la soleá, los fandangos, la bulería o la seguiriya se repetían a veces pero todos los aficionados sabemos que cualquiera de ellos acusan notables diferencias si son interpretados por Calixto Sánchez o por Chocolate, por poner un ejemplo con dos artistas entonces en activo. Por eso no estoy de acuerdo con quienes, desde los medios, ya a principios de los ochenta, pretendían que los festivales eran monótonos “porque siempre se escuchaban los mismos cantes”.

LUZ DE LUNA, CON PACO DEL GASTOR EN “EL ABANICO” DE CANAL SUR

La relación de los llamados flamencólogos con los festivales tiene mucho de paradoja: Cuando había casi un festival en cada pueblo y en algunos entraban miles de personas iniciaron una campaña de descalificación que, si bien no influyó demasiado en la afición, sí que hizo mella, poco a poco, en muchos alcaldes, más sensibles a las críticas de la prensa que al criterio de los ciudadanos. Y digo que es paradójico porque ahora que los festivales de verano andaluces son historia, los reivindican pero ya no sirve darle palitos a la mula moribunda.

De la campaña mediática contra los festivales hablaré más adelante y con mayor perspectiva porque me parece un tema relevante ya que al calor de la enorme popularidad del flamenco, en los 80, crecieron los flamencólogos como hongos y algunos, tan atrevidos como ignorantes, siguen en activo sin haberse superado del todo.

Ya he dicho que la opinión de los medios tenía muy poca influencia en el respetable, y lo sé por experiencia, por el mucho tiempo y esfuerzo que empeñaron en descalificar a José: primero al cantaor, luego al público que lo aplaudía y finalmente buena parte de su repertorio. A título de ejemplo, Luz de Luna, que grabó ese año con las guitarras de Antonio Sousa y Pepe Habichuela; fue machacada por la crítica y, pese a ello, se hizo imprescindible en todos sus conciertos. Treinta años después sigue siendo el cante más reclamado en los bises”.

Cuando se cumplen ya 10 años de la muerte de Miguel Acal quiero recordar una mañana en que me lo encontré a la entrada de la oficina de Pulpón y hablamos de los festivales y la opinión de la crítica. Miguel era un aficionado de pro; hecho en muchas noches de arte, sabía de flamenco y tenía el mejor programa de cante que recuerdo, Con Sabor Andaluz, en La Voz del Guadalquivir. Ponía la voz en la lectura de los textos Paco Sánchez, que entonces conducía un programa de rock en la misma emisora y es hoy un reconocido maestro de la fotografía flamenca. Soberbio programa de flamenco, con una careta insuperable: “Un grito solo, desnudo, trágico… (seguido de la queja lacerante de Chocolate, por seguiriya) Se modula solemnemente… (Juan Talega, templándose por soleá)… o se quiebra en mil pequeñas fiestas… (Lebrijano por bulerías): esta presentación, por si sola, ya ponía el vello de punta.

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Miguel Acal con Matilde Coral (foto de Paco Sánchez)

Pese a nuestras diferencias, él de derechas y nosotros todo lo contrario, Miguel nunca vetó a José y tuvimos una relación de afecto y respeto hasta su fallecimiento en 2002, que sentí mucho. Esa mañana, hablamos un rato de la incipiente tendencia de la crítica a considerar que los festivales eran demasiado largos, pesados y repetitivos. Se quedó muy pensativo cuando le apunté mi opinión y, como allí había flamencos entrando y saliendo, que se acercaban a saludarnos, quedamos en que le escribiría al respecto: “Vosotros, los que hacéis críticas de flamenco, podéis ver en un año una treintena de festivales, o más. Os tropezáis con los mismos artistas, obviamente, porque las figuras más solicitadas por su tirón popular no pasan nunca de media docena y festivales hay más de cien. Es lógico, por mucha afición que se atesore, que os resulte repetitivo pero para los aficionados locales, que esperan su festival durante todo un año, la cosa cambia y viven ese encuentro con el cante de manera muy diferente a vosotros; es la fiesta flamenca de su pueblo y no les importa dedicarle toda la noche, la prueba es que, cuando se queda para el final un artista de fuste, el público sigue en sus asientos sin medir el tiempo: es su noche flamenca, Miguel, no la tuya o la de tus compañeros de la crítica, y tampoco de los artistas. No podéis enfocar el tema desde vuestra experiencia porque está viciada por la costumbre…” Y me dio la razón.

Si me alargo hablando de Miguel, es que se lo merece porque era de los pocos flamencólogos[i] que sabían de cante y porque le tenía mucho afecto. Cierto que hubo de todo: encuentros y desencuentros, como en toda relación sincera, y no se rompió ni cuando se le ocurrió publicar que José ya no debía de dárselas de simple cabrero porque se había convertido en un gran ganadero con fincas propias, algo que no era cierto: José siempre ha sido un cabrero sin tierra y sólo una vez llegó a tener 500 cabras, no por ambición – ya que fueron casi nuestra ruina – si no por lo mucho que le gustan.

Una noche, José había cantado un fandango que, como tantos otros de su repertorio, no le gustaba a todo el mundo: “Al pobre de Jesucristo/ lo coronaron de espinas/ Por poco lo dejan tuerto/ los hijos de la gran puta/ ¿No es pa cagarse en sus muertos?” La llamada y reprimenda de Miguel, a las tantas de la madrugada, me pareció surrealista: “Elena, con este fandango José se ha pasado… es que le ha llamado hijos de puta a los judíos y sus descendientes se pueden dar por aludidos y X[ii] que me ha dicho que está pensando ir a denunciarlo al juzgado de guardia…” Lo primero que se me ocurrió fue reírme con fundamento: “Pero Miguel, corazón mío, si ese fandango se lo ha cantao Paco Toronjo hasta a la guardia civil! Además ¿desde cuándo tienen los antepasados de X algo que ver en lo de la crucifixión? ¿No es gitano por los cuatro costaos? En efecto, era una letra del Toronjo que nunca había escandalizado a nadie hasta que la cantó El Cabrero y los gitanos no tenían nada que reprocharse en la muerte del pobre de Jesucristo. “Mira Miguel, lo que faltaba ya, para darle colorido al ambiente flamenco es que X denuncie a un compañero, o a quien sea, por semejante gilipollez; aconséjale que no haga el ridículo, ya que eres su amigo”. Me aseguró que ya lo había hecho y no tengo la menor duda de que así fue.


[i]A Miguel no le gustaba nada el palabro

[ii]Omito el nombre del cantaor por respeto a la memoria de Miguel, ya que eran muy amigos y porque no tiene mayor importancia… sólo una anécdota



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de | 24/02/2012 · 13:18

“Señora, con la Iglesia hemos topao ¡Ni que el Cabrero fuera el estrangulador de Boston!” (El Cabrero 1981)

Entre lo apretado de la gira de 1980 y los problemas con los pelentrines nos habíamos olvidado de lo acaecido en Alcolea de Córdoba[i] cuando recibimos una citación del juzgado: El fiscal calificaba lo sucedido como delito de blasfemia, le pedía 5 meses de arresto mayor y 50.000.- pesetas de multa. Así, José despedía el año procesado por dos delitos: desacato y agresión a la autoridad y blasfemia: “No sé qué me indigna más, lo de Lucas[ii] o lo de la blasfemia… si pa mi dios no existe ¿Quiénes son estos inquisidores para denunciarme en nombre de un dios que nadie ha visto en la vida? ¿Él se ha quejao?”

El 20 de enero de 1981 nos trasladamos, familia y cabras, a Dos Hermanas. José había estado en el Festival Juan Talega en junio y allí conoció a nuestro compadre, Paco Zurita, que le habló de una finca enorme, La Corchuela, donde podía entrar el ganado libremente. A José, eso, no se le olvidó: “Primero, hay que buscar una majá que tenga salida hacia esa finca, de eso me encargo yo: tú busca una casita que no quede lejos del corral”. Siempre las cabras por delante y con argumentos contundentes: “ellas dependen de nosotros y nos dan todo lo que tienen ¿Tendré que procurar su bienestar antes que el mío, o no? Si no, lo mejor es no tenerlas”.

Compramos un adosado, todo muy pequeño,  3 habitaciones, un patio delantero, sin vallar y un minúsculo patio trasero, todo a medio terminar, en la barriada Las Portadas, donde vivía Paco Zurita. Con su ayuda y la de otros amigos como El Moreno y El Chato cercamos el patio y acondicionamos la vivienda y poco a poco aquello fue cobrando intimidad y calor. Sembré rosales, jazmines, buganvillas, claveles, geranios, un naranjo y un limonero que hoy son árboles frondosos.

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De careo en Dos Hermanas

José instaló sus cabras, primero en un corral que nos cedió un amigo y más tarde en una parcela que compramos a pocos minutos a pie de nuestra casa. El paisaje era tan diferente a Aznalcóllar como lo era el entorno; allí convivíamos entre familias vinculadas a las labores del campo y del ganado mientras que nuestros nuevos vecinos eran trabajadores de la industria o los servicios, clase proletaria, más concienciada y formada y, por eso, más solidaria. Frente a la animosidad de la mayoría de nuestros vecinos de Aznalcóllar, en el tema de las Vías Pecuarias, la comprensión y el apoyo de los nazarenos[iii] fue como un bálsamo. Por eso, aunque echábamos de menos el paisaje de Aznalcóllar y gente muy querida que dejamos allí, pronto nos sentimos en Dos Hermanas como en casa.

El 23-F José había salido al campo, como de costumbre, y no había vuelto cuando me llamó Zurita: “Hay que quitar a José de ahí, Elena, porque si esto cuaja van a ir a por él, seguro.” Como yo aún no tenía coche, salieron en su búsqueda pero no lo encontraron… También nos llamaron de CNT ofreciéndonos un vehículo para llevarlo a un lugar seguro. Había miedo, José, desde el corral hasta nuestra casa, sólo encontró calles vacías y silenciosas… hasta yo tenía el transistor al mínimo volumen intentando escuchar a la vez las noticias y la calle. Zurita me llamaría de noche para venir a recogerlo pero José decidió acostarse a dormir: “Ya sé que esconderse no es de cobardes, sólo es protegerse pero, en cada pueblo sabemos quiénes son los fascistas y donde se reúnen. Si somos muchos más ¿Por qué no salimos a plantarles cara y a impedir que se muevan? Me quedo aquí y si la izquierda sale a la calle, avísame” Y se durmió hasta que llegó la hora de ordeñar. Yo estuve toda la noche pendiente de las noticias que daba la SER y lo puse al corriente por la mañana, especialmente de la intervención del rey: “Los militares hasta el mocho en la intentona y el rey el salvador… pues ya tenemos los españolitos Borbón pa rato”. Y la verdad es que al rey no le vino nada mal aquello: la izquierda, de corriente republicana en su inmensa mayoría, amenazaba con arrasar en las próximas generales. Y ganó pero ya casi todos aquellos republicanos se habían se habían hecho antimonárquicos pero juancarlistas en reconocimiento a su valiente defensa de la democracia el 23-F.

El año 1981 dio para no aburrirse: traslado a Dos Hermanas, 23-F, más de cien conciertos, un disco y dos juicios; uno por blasfemia, que se celebraría en otoño y el más cercano, por desacato y agresión a la autoridad.

Había cantado la noche antes en Alhaurín y llegó a la Audiencia sin dormir. Esperándolo una buena representación de Las Portadas y algunos amigos que nos dieron calor. José se limitó a repetir lo que había sucedido: “El único paso que dejaron para el ganao, al usurpar la verea, era el yo llevaba y aquel hombre, con una escopeta apuntándome no me merecía confianza y por eso le quité el arma y se la entregué a la guardia civil. No la utilicé contra él ni contra nadie y no le pegué”.

No recuerdo cuánto duró el juicio, me pareció una eternidad, pero sí a José muy seguro en sus respuestas y al guarda, por el contrario, dubitativo y lleno de contradicciones. Soberbio, José Mª Rubio: “Un ambiente de crispación, en un contexto social donde los factores de desequilibrio vienen dados por fuertes intereses personales, han sido la causa del conflicto entre el procesado y el guarda jurado de Andaluza de Piritas, por lo que pido la total absolución de mi cliente”. Así finalizaba su magnífica intervención. Y fue absuelto: el guarda no pudo demostrar haber sufrido agresión alguna y quedó patente el conflicto por el tema de las Vías Pecuarias. Ni el fiscal ni Andaluza de Piritas recurrieron la sentencia.

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Otra cosa sería el juicio por blasfemia que se celebró al finalizar la campaña de festivales de verano. José Mª Rubio no estaba colegiado en Córdoba y no juzgó necesario hacerlo: “En España ya no se mete a nadie en la cárcel por blasfemia; cualquier compañero de Córdoba lo puede llevar sin problemas”. Pero Pulpón ya había hablado con cinco bufetes y ninguno quería defender al blasfemo: “Señora, con la Iglesia hemos topao ¡Ni que el Cabrero fuera el estrangulador de Boston! Me dice uno amigo que en la COPE lo han estado machacando mucho con esto y nadie se quiere poner en contra de los curas”. Estábamos sorprendidos pero seguíamos sin darle mucha importancia al asunto cuando un joven abogado cordobés, José Antonio Guiote Ordóñez, se hizo cargo de su defensa.

José arrastraba una bronquitis, que se agudizó durante el viaje, y optamos por quedarnos en un hotel cercano a los juzgados y avisar a un médico que le recomendó guardar cama. Le expliqué el motivo de nuestra estancia allí y él insistió: tiene mucha fiebre; yo les voy a dar un certificado y mi obligación es decirle al Sr Domínguez que no se mueva de la cama en estas condiciones. Así que el juicio se celebró sin la presencia de José y lo condenaron como autor criminalmente responsable de un delito de blasfemia a cinco meses de arresto mayor y cuarenta mil pesetas de multa.

Durante la vista, los mismos que lo denunciaron ante la guardia civil, lo exculpaban ante el juez declarando que, en efecto, José se encontraba en un estado de profunda irritación debido a su afonía, que no hubo intención de ofender y que el público lo despidió entre aplausos. Pero, sobre todo, teníamos una prueba fehaciente de que su “mecagoendios” no había suscitado malestar ni escándalo público, que es a lo que se agarraba el fiscal: entre el día de los hechos que se juzgaban y el juicio, José había sido contratado de nuevo por la misma organización y en el mismo pueblo y, cuando intentó disculparse, el público se lo impidió con sus aplausos… ¿Cómo es que la sentencia no tenía en cuenta estos hechos y afirmaba todo lo contrario? Recurrimos convencidos de obtener resultado favorable ante la Audiencia y ya se verá más adelante que no fue así.



[i] Ver En cualquier otro sitio que no sea Aznalcóllar siempre voy a serle extraño al paisaje y él a mí (El Cabrero 1980)

[ii] Ver Has atentado contra una autoridad y se te va a aplicar la ley antiterrorista” (El Cabrero 1980)

[iii] Gentilicio de los habitantes de Dos Hermanas

10 comentarios

de | 13/02/2012 · 10:36