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“¡El Cabrero! Ah! Pero ¿Sigue vivo?”

Hace un año se publicó una novela corta inspirada en la figura de El Cabrero: Debo ser muy buena presa… cuando tengo tantas escopetas apuntándome, frase acuñada por el cantaor con respecto a la persecución de que fuera objeto en su reivindicación de las Vías Pecuarias. El autor de la novela, Eduardo Izquierdo, hizo algunas entrevistas en radio y de ellas y ciertos artículos sobre la novela se desprendió que algunos periodistas lo daban por retirado de la profesión, o directamente por muerto…

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Esta mañana, en Onda Cero, el gran Fernando González Lucini llevó su voz al programa de Isabel Gemio, Te doy mi palabra, del que es colaborador: “¡El Cabrero! Ah! Pero ¿Sigue vivo?”… Isabel, que lo conoció vía Jesús Quintero hace alrededor de treinta años, obviamente, lo daba por muerto.

Puede parecer inexplicable porque El Cabrero, 42 años de carrera, nunca cesó su actividad y siempre tuvo, y tiene, una destacada presencia en los escenarios; Madrid, años alternos en Veranos de la Villa y llenazos, en Jardines de Sabatini o Teatros, Auditorios y cualquier recinto donde haya sido programado. Por no hablar de los grandes Festivales de Flamenco y de cómo éstos multiplican su aforo cuando nuestro “fallecido” encabeza el cartel. También se porta bien el “finado” en las giras internacionales, abarrotando allende Pirineos… Pero de todo eso ¿quién se entera, si los medios callan?

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 Por eso no me molestó, ni sorprendió, la pregunta de Isabel Gemio a Lucini porque, en efecto, tiene sus motivos. Mediados de los 80, la dinámica de los medios, paralela al veto de la Instituciones Públicas, fue primero negar su calidad de cantaor: era un “ídolo de multitudes” pero no sabía cantar. Como esto no mellaba su popularidad, optaron por descalificar a sus seguidores: mismo festival, idéntico público que era tratado como “el respetable” si aplaudía a otro cantaor de la terna y “la masa” cuando ovacionaba a El Cabrero. Pero los aficionados seguían llenando recintos y fue entonces cuando medios e instituciones pasaron al ninguneo y luego al ostracismo; hasta el extremo ridículo de vetarlo en una guía de flamenco publicada por la Junta de Andalucía hace unos 12 años, donde figuran todos los flamencos, hasta los principiantes, pero ni rastro de El Cabrero. Y  de estos mimbres, una canasta.

Así se explica que los de Radio3 y  hoy Isabel Gemio lo dieran por muerto… ¡Y bien muerto! Si canta en Jardines de Sabatini, al día siguiente TVE cierra informativos con su concierto  y emiten sólo imágenes de la cantaora que habíamos invitado de telonera…

Si cortan las calles en Córdoba, en La Noche Blanca, porque no cabía más gente en el Auditorio de la Axerquía, Canal Sur lo entrevista entre un gentío impresionante y al día siguiente emite imágenes de Niña Pastori, Enrique Morente y Pitingo, esa noche también en distintos recintos de Córdoba y en la misma programación, pero ni una de El Cabrero

 Si la Televisión pública francesa produce un documental sobre El Cabrero, lo premian en el Festival de la Rose d’Or de Montreux, lo emiten más de 40 cadenas en cinco continentes y en el país de origen del protagonista tienen que esperar sus seguidores 25 años para verlo y gracias a que alguien lo grabó de la tv francesa y lo colgó en youtube… Así, un libro entero.

Claro que está muerto para los grandes medios que son, ellos y las Instituciones Públicas, quienes le han dado la cicuta. Sin embargo, no han podido evitar que uno que no existe ande por ahí cosechando ovaciones y molestando a gente con mucho poder.

Queridos amigos: visto lo visto, más vale recordar aquí que El Cabrero sigue en activo y que cantará precedido de su hijo, Emiliano Domínguez Zapata, el 8 de mayo en el Auditorio Pilar Bardem, de Rivas Vaciamadrid.

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Yo no soy el animal que se calla por un pienso

Cuesta escribir sobre hechos acaecidos en 1983 en momentos tan dramáticos como los que estamos viviendo en 2012. Entonces nos estábamos “liberando” del miedo al franquismo, había sed de emancipación, confianza en el poder del pueblo y la caverna, aplastada por el triunfo arrollador del PSOE en el 82, se disfrazaba de demócrata porque no podían jugar a lo suyo, que estaba mal visto y era garantía de rechazo social. Hoy tenemos un gobierno y un partido en el poder con maneras calcadas del franquismo, que está desahuciando al pueblo y enriqueciendo a los poderosos, que aplica la fuerza como argumento, que legisla sin la menor sensibilidad social, amparado en una mayoría absoluta ilegítima (porque la consiguió con falsas promesas) y que se puede convertir en una amenaza para la democracia que, en 1983, nos parecía inviolable.

Esto se veía venir: se empieza por hacer de los nietos del dictador figuras amables de los programas de entretenimiento televisivo y se acaba por convencer, a aquellos que no conocieron cómo las gastaba el de El Ferrol, de que el abuelo, quizá, no había sido tan mala persona. A buenos observadores, pocas sorpresas: éste es un regreso al despotismo anunciado y, lo que es peor, tolerado tácitamente por buena parte de la clase política y por millones de ciudadanos que, con sus votos, lo han avalado.

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Y no quiero decir que en 1983 el panorama patrio no fuera manifiestamente mejorable o, al menos, a José se lo parecía: “Ya veremos qué hacen con tantos votos y con la esperanza que la gente ha puesto en ellos.. pero a mí, mientras no pongan en marcha una reforma agraria y acaben con el protagonismo de la iglesia, no me van a convencer”. Y fue, con Paco Ibáñez, Javier Krahe y un buen puñado de cantautores lúcidos y rebeldes, una voz discordante entre los artistas e intelectuales de la izquierda cuando la mayoría de ellos optaron por arrimarse al partido con más poder y apoyo ciudadano conocido hasta ahora.

No critiques a mi copla
y apréndela tú también.
Que corra de boca en boca
y el pueblo se entere bien
quién lo engaña y quién lo explota.

Que lo van a arreglar to
van diciendo por ahí.
Y se inventan un sermón
que te tienes que reír
de lo embusteros que son.

Estos dos fandangos, grabados en 1983, no dejaban dudas sobre la postura de El Cabrero que compartían muchos aficionados:

“…Después de aquello parecía imposible que las dos mil personas tuviesen más capacidad de entusiasmarse. Era realmente difícil el papel de cantar tras el torrente de Juan el Lebrijano. Y salió José‚ – el hombre que ama la libertad, en palabras del presentador – y armó el taco: ­ Qué barbaridad! ­qué‚ poderío! tan sólo plantar sus botas en las tablas y ya todo el mundo metido en el pañuelo. El Cabrero, reclamado como ningún otro por los amantes del autógrafo, rodeado siempre por la admiración de quienes adoran sus maneras y cuando canta le vitorean sin desmayo. La multitud entera, allí en Lebrija, cuna de cantes, alborotando ovación para El Cabrero”(J.L. Ortiz Nuevo, Diario 16, La Caracolá de Lebrija, Julio 1983)

“Serían las cinco de la madrugada y el público quería más y más “­Otra, José‚!” y otra les daba El Cabrero, puesto ya en figura cerrando el espectáculo en ese puesto que nadie quiere para sí, manque sea el destinado al principal, porque una de dos, o no te escucha nadie o la gente, no se cansa de pedir más cante. Y todo lo que pudo se lo dio José, El Cabrero, ese mito del flamenco contemporáneo que nada más salir electriza al personal en masa y los vuelve locos, vamos completamente locos”(J. L. Ortiz Nuevo, Diario 16, Festival de Torreblanca del Sol, 1983)

1983-fest

“.. La Torre del Cante es uno de los festivales que convoca más alta concurrencia. De seis mil pasaban la otra noche, unos a escuchar otros por ir, bullendo por toda la madrugada en atención del arte… Pasaban ya las seis de la madrugada y en toda nuestra tierra, por gracia de las ondas de Radiocadena, se podían oír los vertiginosos fandangos de El Cabrero, en olor de gloria, Cabrero y Sousa, una pareja insólita: la fuerza salvaje de la sierra y el primor de un enamorado de Paco del Gastor, cosas que pasan en el Flamenco. (J. L. Ortiz Nuevo, Diario 16, Festival La Torre del Cante, 1983)

No pasó desapercibida la disconformidad de El Cabrero ni para los poderes ni para los medios afines, como se verá más adelante, y a José no lo pilló de sorpresa el precio que pagaría por no cantar a coro porque siempre sospechó que la factura sería proporcional al apoyo del respetable: cuanto más lo demandara la afición, más amplio sería el veto a su figura… y acertó de lleno.

Yo no soy el animal
que se calla por un pienso
yo no soy ese animal
porque tengo en mis adentros
una disconformidad
que me sirve de alimento

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de | 13/10/2012 · 18:16

Con medios de comunicación así, sin complejos y combativos, sí se puede

Metida desde abril en la coordinación de la gira de verano de José y la producción del primer disco de nuestro hijo Zapata, no he podido acercarme a este blog sabiendo que quedó la última entrada abierta. Me disponía hoy a retomarla cuando recibí un vídeo, grabado por un aficionado, que me trajo a la memoria unas palabras de Paco Vallecillo el día en que encarcelaron a José por blasfemo: “tu Cabrero es el cantaor de izquierdas que menos toleran porque se mete con el clero… últimamente sólo se ha visto levantarse e irse a los fachas de los festivales cuando ha cantado él”. Eso fue en octubre de 1982

El vídeo que os propongo se grabó el 9 de junio de 2012 en el Palacio de Congresos de Badajoz e ilustra gráficamente las palabras de Paco Vallecillo. Llevaba medio recital, repertorio habitual, cuando inició una tanda de fandangos y en el segundo topó con la iglesia: “Aunque sea de muy viejo, espero verlo algún día: ni un céntimo para el clero, menos pa la monarquía y más beneficio al pueblo”. Y no lo pudieron soportar y se fueron. Cierto que eran una docena y en el recinto quedaban cerca de mil personas en pie aplaudiendo pero en Alcolea de Córdoba también fueron cuatro, entre quinientos, los que se molestaron por el mecagoendios y consiguieron llevarlo a la cárcel.

José, concentrado en el cante, no se dio cuenta de la espantada y al saberlo no se sorprendió: Bueno, es lo normal en ellos, no soportan una opinión contraria y menos tratándose del clero. Si se molestaron será que sigo por buen camino, el de la disconformidad. Y dices que eran sólo un puñao pero ¿Y si esos intolerantes que se marcharon estuvieran en el poder o tuvieran correligionarios en los poderes? Ese es el peligro y estoy viéndonos al borde del precipicio y con los ojos tapaos.

9/6/12 Palacio de Congresos de Badajoz
(EL CANAL QUE ALOJABA EL VÍDEO FUE CANCELADO POR YOUTUBE Y SE HA BORRADO EL VÍDEO – LO LAMENTAMOS 23-02-2014)

Treinta años entre estas reflexiones de José y su estancia en prisión por blasfemo, tema de la última entrada[1] que dejé aparcada en una entrevista de Paco Correal y a la que regreso pelín a destiempo.

Decía que sólo Paquiño Correal había podido hablar con él en la cárcel y no es así: cuando ya el indulto estaba cantado y faltaban horas para su puesta en libertad, se presentó en la celda, sin previo aviso, Miguel Ángel Pino [2] mostrándole su apoyo y disculpándose por lo tardío, cosa que achacaba a la campaña electoral. Luego me llamó para comentarme que había encontrado a José muy animado ante su inminente puesta en libertad y me aseguró que cuando ellos gobernaran no volvería a suceder porque modificarían la ley. Creo que hablaba con sinceridad y convencimiento pero tengo entendido que la blasfemia sigue tipificada como delito y ellos tuvieron posibilidad y tiempo para modificarla.

Lo curioso es que también ciertos dirigentes del CDS y la UCD estimaban que era una ley anacrónica y por ello ambos partidos se sumaron en cuestión de horas a la petición de indulto, tras haberlo hecho el Partido Comunista, la CNT y el PSA. Paco Millán, que llevaba la campaña de UCD en Andalucía, gran amigo, estaba muy animado: Si la propia UCD, en el gobierno, estaba a favor ya lo  habíamos conseguido

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Pero el cura Diamantino, no lo tenía tan claro: la Iglesia todavía no había dicho nada al respecto y teníamos que conseguir que se pronunciara alguien de peso “porque los ministros eran de confesión semanal”. Opinaba que con Monseñor Amigo Vallejo[3] se podía hablar y hasta podría estar a favor del indulto. Me proporcionó su teléfono personal y acertó: Te paso el de sus aposentos, pero no vayas a decir que te lo he dado yo, que son capaces de cambiar el número. Hoy, libre ya el querido cura obrero de las iras de la institución eclesial, me atrevo a hacerle esta pequeña traición. El cardenal me atendió con cordialidad: Tiene Usted razón cuando dice que no cree que Dios se haya dado por ofendido…[4] ¿Qué quiere Usted que haga? Le pedí que enviara, cuanto antes, un telegrama al Ministro de Justicia y al Presidente del Gobierno y una nota de prensa. Cuando se publicó la noticia me llamó Diamantino: Ahora es cuando tenemos el indulto en el bolsillo. Ya le puedes firmar conciertos para después del último consejo de ministros…

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Paradójicamente, el PSOE, virtual ganador por goleada en las urnas, era el único entre los grandes partidos que guardaba silencio. Sólo el Partido Socialista Ceutí, y por iniciativa de Paco Vallecillo, publicó su adhesión y resultaba chocante porque, a título personal, muchos militantes del PSOE andaluz, algunos con cargos de responsabilidad en el partido y en las administraciones, se volcaron con nosotros desde el primer día y hasta organizaron actos públicos de apoyo. Por ellos, que esperaban una respuesta de Madrid con más interés que yo misma, seguí insistiendo pero siempre me remitían al departamento de imagen (¡!) y no pasaba de ahí. Hasta que, a través de Monique Lang [5], tuve acceso a la secretaria personal de Felipe González “lógicamente nos parece una barbaridad esa condena… Obviamente estamos a favor del indulto Felipe y todos los socialistas… es que la campaña es muy intensa… Haremos lo necesario” Pero jamás enviaron un comunicado de adhesión. Pilar del Río me aconsejó acudir al mitin de cierre de campaña de Felipe en Sevilla con un comunicado y pliegos de firmas. Gracias a ella pudimos acceder al backstage donde artistas y políticos aguardaban su turno. Paco, amigo de Sanlúcar la Mayor y alma mater del “grupo de apoyo a El Cabrero”, me sugirió dejarle el comunicado a un famoso cantaor [6] programado esa noche y éste le respondió que lo sentía mucho pero “estaba allí contratado para cantar y se tenía que limitar a eso”. Serrat, que observaba la escena, se acercó ¿Qué hay que leer, un comunicado para lo de El Cabrero? Si quieres, lo leo yo. Y así lo hizo. Luego, después de cantar, me dejó teléfonos y me dijo que contara con él si necesitaba cualquier tipo de apoyo.”

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El 12 de noviembre, el último gobierno de UCD concedió el indulto. Tardamos sólo 22 días en conseguirlo y pudo ser gracias al apoyo de todos los sectores democráticos de la sociedad y a la implicación de los medios de comunicación que reflejaron ese apoyo y ahondaron en la noticia hasta el final. No puedo dejar aquí constancia de lo mucho y bueno que se dijo a través de la radio pero sí de lo publicado en prensa y por eso, en la próxima entrada les cedo la palabra y será un álbum de artículos donde encontraréis información, opinión sobre el delito de blasfemia, magníficas viñetas, entrevistas y puede que lleguéis a la misma conclusión que yo: con medios de comunicación así, sin complejos y combativos, sí se puede


[1] Ver: “Soy como esos elefantes que caminan sin inmutarse junto a las autopistas que abren en la selva” (Cárcel de Sevilla 1982)

[2]PSOE – Sería elegido Presidente de la Diputación de Sevilla al año siguiente

[3]En 1982 Cardenal Arzobispo de Sevilla

[4] Yo le había dicho “Dios, si existiera, no creo que se hubiera sentido ofendido por las palabras de El Cabrero”

[5]Mujer Jack Lang, ex ministro de cultura francés. Ambos habían conocido a El Cabrero, años antes en el Festival Int’l de Teatro de Nancy.

[6] Se omite el nombre por expreso deseo de El Cabrero que estima, con razón, que no es relevante

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de | 15/06/2012 · 17:53