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Productores independientes, esos héroes!

Ser manager de una gran figura del Flamenco es relativamente cómodo y gratificante. Es la música patria más exportable, goza de un amplio circuito dentro del Estado, sus representantes más destacados cuentan con apoyo institucional que se traduce en subvenciones a las producciones y giras o su inclusión, casi por norma, en todos los grandes eventos que se programan con fondos públicos, y que son ampliamente difundidos por los grandes medios de comunicación. No se puede pedir más: es terreno abonado y, si tienes un top flamenco, sólo te queda gestionar agenda y producir bien los conciertos. Salvo que esa gran figura sea un maldito como El Cabrero. Entonces los pros se te vuelven contras, pero eso es otra historia.

Mi dedicación a El Cabrero, casi exclusiva desde los ochenta, me permitió conocer a fondo el territorio flamenco al tiempo que ignoraba cómo se movía cualquier otro circuito musical, sobre todo el rock y sus variantes. Nos sorprendió cuando los Reincidentes le pidieron que abriera, por tonás, uno de los temas de su disco. Más tarde, el grupo Marea versionó Como el viento de poniente, que El Cabrero había grabado por pregón por milongas y, poco a poco, le fueron llegando mensajes con piropos inusuales en el flamenco como ¡Eres el puto amo! ¡Brutal, lo tuyo mola!… que fueron in crescendo hasta hacerse habituales. Al mismo tiempo, entre el público, cada vez más camisetas de grupos de rock, punk, metal… señal inequívoca de las preferencias musicales de sus portadores. El Cabrero, siempre a lo suyo: cante jondo.

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El Cabrero y Rafael Rodríguez | Voces en resistencia Benalmádena Suena  (foto Antonio Somoza)

Entonces empezaron a llegar peticiones de salas privadas con programación fundamentalmente roquera que no podían asumir el caché más bajo en el que trabajábamos y se despedían, visiblemente entristecidos y decepcionados. Uno de ellos, el papi Alfredo, de Jimmy Jazz Gasteiz, insistió tanto que, aprovechando un concierto en el Sur Oeste de Francia, decidimos llevar allí Voces en resistencia, con Cabrero y nuestro hijo E.D. Zapata y su grupo que hacen poesía y rock andaluz. Inolvidable la experiencia: producción perfecta, sonido óptimo, trato amabilísimo – profesional y cercano – y público entusiasmado. Repetimos. Y luego hicimos el Zentral Pamplona con idéntico resultado.

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El Cabrero y Rafael Rodríguez | Voces en resistencia Zentral Pamplona (Foto Dani Fernández)

Al poco tiempo entraron en acción esos que, como las salas privadas, son promotores de la gran mayoría de los conciertos en este país: los productores independientes. Esos héroes que, o bien te compran el espectáculo y se la juegan, o vais a coproducción y también se la juegan, ellos y tú. Programan en salas, que también corren su parte de riesgo, y en recintos públicos. Estos últimos, salvo escasas excepciones, son los únicos que no arriesgan nada en términos económicos. Es al revés: algunos hasta cobran sumas abusivas por el alquiler en concepto de gastos. Y sin embargo, son estos productores independientes quienes les cubren los numerosos huecos de agenda que dejan las mermadas programaciones oficiales, ofreciendo un servicio cultural que correspondería a las instituciones responsables de los recintos de titularidad pública.

Esta forma de proceder crea una cadena de desigualdades perniciosa que repercute en las condiciones en que trabajan músicos, técnicos, road managers y productores y a veces en el precio de las entradas. El público no lo percibe pero las diferencias entre un concierto de programación oficial y otro a cargo de un productor independiente son flagrantes.

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El Cabrero y Rafael Rodríguez | Voces en resistencia en Jimmy Jazz Gasteiz (foto Dos por Dos)

 

Los espectáculos contratados por teatros o instituciones generalmente se facturan a precio de gira, los músicos cobran su caché habitual, se encuentran el recinto en orden de marcha y la publicidad corre a cargo de la sala. Los precios de entrada son en función de las políticas culturales locales; algunos conciertos se ofrecen incluso gratis.

Cuando el bolo lo produce un independiente, tiene a su cargo: impresión y pegada de carteles, publicidad en general, backline, productores de campo, catering, etc. Y… el alquiler de la sala (¡hay salas de titularidad pública, de 600 plazas que cobran 2.500€ en concepto de gastos! y paradójicamente, otras, privadas, que te las ceden gratis o en precios que rara vez superan los 500€). Luego, el productor tiene que contratar el/los grupos. Obviamente, cuando eres manager de un grupo y un independiente te propone un bolo, si te gusta trabajar con él y te apetece el concierto, ajustas al máximo el precio del espectáculo: sumas viajes, hoteles, dietas, cargas sociales, cachés o nóminas de los músicos, al mínimo, y le propones al colega un precio que le pueda dejar un beneficio digno por el curre que se está dando. El productor, en base a esto y al aforo, ajusta el precio de las entradas y sólo le queda esperar que no le peguen carteles sobre los suyos y que la sala se llene; huelga decir lo que sucede si no es así, obviamente, pierde el productor.

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Zapata, Manolo Sabugal, Rafael Rabal y el Pequeño Carlos | Voces en resistencia Gran Teatro de Huelva (foto Isabel Barrera)

Se me ocurrió hablar de esto porque ya estamos trabajando en la gira 2017 y, como en años anteriores, haremos la mayoría de los conciertos a caché en nuestro circuito habitual. Pero vamos a reservar el doble de fechas para las productoras independientes. Se lo comentaba ayer a una amiga, manager de altos vuelos y, extrañada, me preguntaba por qué lo hacía, teniendo un mito del flamenco en cartera.

Lo hago porque me gusta trabajar con ellos. La mayoría son músicos, en activo o ya reciclados, y no tienes que decirles lo que no funciona porque lo ven antes que tú. Pero, sobre todo, porque sienten verdadera pasión por la música en vivo; sólo así se puede entender que lo hagan tan bien, con tanto entusiasmo y en condiciones tan poco favorables.

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Zapata, Manolo Sabugal, Marco Gamero y El Pequeño Carlos | Voces en resistencia Sala Apolo Barcelona (foto Lucía Calatayud)

Por eso, sería de justicia que se le reconociera a los productores independientes su función social y cultural y se les facilitaran los recursos disponibles en los recintos de titularidad pública, sin coste alguno, además de ofrecerles algún apoyo económico complementario, como ya hacen algunos teatros. Sería una buena fórmula para incrementar la oferta cultural, a muy bajo coste para la Administración, y propiciar que productores, músicos y técnicos trabajen más y en condiciones viables y dignas.

Insisto en señalar que gran parte de los espectáculos programados en recintos de titularidad pública lo son gracias a los productores independientes y me atrevo a decir que, de no ser por ellos y las salas privadas, la oferta musical patria sería desoladora.

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Estoy de acuerdo en que Urdangarín es la palabra menos “flamenca” del mundo

Amigos, prometí responder a vuestros mensajes en este blog y allá voy. Como muchos preguntáis lo mismo, han seleccionado 3 preguntas sobre el mismo tema y que más o menos se repiten. Hoy va sobre las letras que canto pero por lo que más me preguntáis, en los cientos de mensajes por responder, es cuándo voy a cantar en vuestro pueblo o por qué no quiero cantar allí… Pero son muchos mensajes, los tienen que agrupar por ciudad y ya responderé. Os dejo con las preguntas

  • “¿…. Alguno de los fandangos que grabaste los quitarías de tu discografía si pudieras?” #JuanAntonioRodriguez

Alguno, si pudiera, lo mejoraría. Por ejemplo, ese que dice: en lo alto de un olivo / la escopeta voy a colgar / me he llegao a convencer / que si sirve pa matar / no la volveré a coger… Porque yo nunca tuve una escopeta, ni cualquier otro tipo de arma, ni me gusta la caza. Y como letra no vale mucho… Seguramente hay más de estas pero he grabado cientos y muchas ni las recuerdo. Yo soy bastante exigente con lo que grabo pero puede uno tener un mal momento al montar un disco… Esas letras luego, nunca las canto en directo.

  • “José, tu eres de los maestros puros que nos quedan y por eso te seguimos los que nos gusta el cante por derecho pero ¿no crees que algunas palabras o algunas coplas quedan mal en el cante, no suenan muy flamencas, y hasta te perjudican porque le dan carnaza a tus enemigos?” #pacoglezgil

Y me manda, con algún error sin importancia en la letra, unos fandangos de ejemplo:“A los que hacen las guerras / les voy a decir una cosa / que se metan bajo tierra / pa que el mundo huela a rosas / porque huele mucho a mierda

Recuerdo que, hace ya un montón de años, en un festival me dijeron que, entre bastidores, me estaban escuchando algunos compañeros cantaores y que un gran maestro, al que admiro y respeto, exclamó cuando terminé el fandango: “¡Ya lo ha dicho!” Y surgieron algunos  “eso es falta de respeto al flamenco… eso sobraba… la gente se lo aplaude to…” Me parece cursi llamarle a la mierda otra cosa. Yo seré un cantaor mu raro porque, lo que no cantaría nunca, es, por ejemplo : “al que no sepa istinguir / que le corten la cabeza / y me la traigan a mí”. Pero eso sí, la letra es mu flamenca, y tiene mucho arte, según “los  cabales”… Y tampoco cantaría “A mí me pueden mandar / a servir a dios y al rey / pero dejar a tu persona / eso no lo manda la ley”… que también es mu flamenca y por eso la han cantao, con todo el derecho del  mundo, hasta algunos cantaores de los llamados “rebeldes”, porque “es flamenca”…. Pues muy bien, yo que soy republicano y también mu flamenco, con no cantarla tengo bastante y no me meto en lo que hagan otros.

El Cabrero por Toni Blanco (2015)

El Cabrero por Toni Blanco (2015)

El segundo fandango que apunta es “Algo tendrá que decir / jefe de todo el condado / porque rodan por ahí / rumores de alto calado / de tu yerno Urdangarín”  Y estoy de acuerdo en que Urdangarín es la palabra menos “flamenca” del mundo, es más, yo aún no la he aprendío a pronunciar bien y unas veces digo Undangarín, otras Undargarín… un lío, pero la gente me entiende. Algunos flamencos ignoran que el fandango, en el Alosno, es casi una crónica de la actualidad local y se presta hasta al chascarrillo y a mandarse indirectas entre vecinos… y lo ignoran porque no han profundizao en el tema y no se han parao a analizar ciertas letras ya tradicionales y otras del Toronjo: “Verraco! / Eres el mayor verraco / que entra en una zahúrda / y aquí traigo el sacatraco / pa sacudirte las pulgas / que tienes en el sobaco” y esta otra “Lo coronaron de espinas / a nuestro pare JesúCristo / lo coronaron de espinas / por poco lo dejan tuerto / los hijos de la gran puta / ¿No es pa cagarse en sus muertos?”

Estos dos fandangos son de Paco Toronjo y, el segundo lo había cantao Paco hasta delante de la “guardia siví”. Nadie se ha molestao ni nadie ha dicho que las letras de Paco no fueran flamencas. Mi repertorio es bastante denso en contenido, no es un paseo por lo frívolo y hace más bien cavilar que otra cosa. Por eso a veces, en los finales, cuando ya me he relajao algo, me gusta darle a la gente un momento diferente: una tanda de fandangos que les hagan sonreír o reír. Entre ellos, alguna vez estos dos del Toronjo y la gente se ríe pero, en mi voz, a algunos les molesta y yo de eso no me alegro pero tampoco me deshago: voy a lo mío.  Y que conste que no pretendo ser más que otros: todos los cantaores cantamos lo que nos sale de las tripas, lo que nos gusta y lo que sentimos ¡No faltaba más! Eso sí: todos no tenemos los mismos gustos ni las mismas opiniones ni el mismo sentir. Y menos mal porque lo contrario iba a ser mu aburrío.

  • Me podría decir si escribe usted las canciones o su mujer y cuáles son sus preferidas? #MARIDELVALLE

Unas las escribe Elena, mi compañera, otras yo y otras los dos. ¿Mis preferidas?… Bueno, lo que no falta en mis actuaciones es la soleá, la seguiriya, la malagueña, los fandangos, las tonás y ahí las letras las voy decidiendo sobre la marcha y se entremezclan algunas tradicionales, otras nuestras pero ya antiguas, es por lo que me dé. Luego, de lo que tengo adaptado al flamenco, el Soneto de Borges, con música de Alberto Cortez, es muy raro que no lo cante. La letra es bellísima y Alberto ha hecho una obra maestra de la composición musical. Me gusta Como el viento de poniente y Pastor de nubes, los dos letra de Elena y esas canciones por bulería, Luz de Luna o Con el viento y con el agua… que muchas veces las mezclo y me las siguen pidiendo la gente después de 30 años. Las canciones de Alberto Cortez, todas y últimamente no falta Si se calla el cantor, de Guarany y siempre El Macho Montés, con letra mía, que habla de un animal muy hermoso al que algunos matan por diversión.

Hasta la próxima, amigos. Gracias por escribir, por preguntar y por vuestro apoyo. Un abrazo

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“Pero, so imbécil ¿no ves las estrellas en la bandera? ¡Que es el General!”

El 4 de julio vuelvo a Zambra, que me voy a tener que empadronar allí, por lo que me quieren, y porque ya no sé cuántas veces he cantao en su Noche Flamenca, festival puntero en Andalucía. Esta edición 2015 se la dedican a Calixto Sánchez, gran cantaor, gran compañero y amigo.

Con Calixto compartí tantas y tantas noches de cante por derecho, como es el suyo. Se lo merece sobrao y estoy deseando darle un abrazo y escucharlo cantar.

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Y una anécdota que cuenta el genial Kalvellido hoy me recuerda algo que me pasó allí, en Zambra, hace unos años,  cuando yo era ya “más manyao que el tango La Cumparsita”[1].

Al llegar al recinto, después de saludar a un chorro amigos que me esperaban en la entrada y hacerme otras tantas fotos con ellos, me fui directamente a los camerinos.

Habían puesto un guarda de seguridad en la zona de artistas para que sólo entraran allí los músicos y sus equipos. Y el guarda me miró de arriba abajo y me dijo que no podía pasar. Pero hombre, cómo no voy a pasar si yo canto aquí esta noche… ¿No ve Ud los carteles ahí con mi foto? ¿Soy yo, o no soy yo? Pues, con cartel y sin cartel,  era que no, que sin autorización de la organización allí no entraba nadie… los que iban conmigo se cabrearon con el guarda, pero yo no, yo me jarté reír aquella noche y ahora os cuento por qué.

Cuando estaba haciendo la mili en el cuartel de Maestranza, donde está hoy el teatro, me pusieron de guarda en la puerta y me dijeron que no dejara entrar ningún vehículo. El primero, y único que llegó, fue uno mu aparatoso y, cuando dije que no podía pasar, el chófer se quedó de piedra: “Pero, so imbécil ¿no ves las estrellas en la bandera? ¡Que es el General!”… Vale, pero yo cumplo órdenes y aquí no entra ni dios.

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Con unos compañeros en el polvorín de la Sierra San Cristóbal

Luego, claro que al final entró, como yo en los camerinos: cuando intervino “La Organización”! A los pocos días me mandaron, castigao, de paquete en una motito, sin casco, sin comer, a cumplir el resto de la mili en un polvorín de la Sierra San Cristóbal, en la provincia de Cádiz.

Pero lo mío fue distinto a lo del guarda de seguridad de Zambra: yo, en el ejército, sólo me tomaba a rajatabla lo que me convenía.

[1] Manyao (del Lunfardo: conocido, famoso) “Pero si sos más manyiá que el tango La Cumparsita” del tango Tortazos, letra de Enrique P. Maroni

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No me gustan los premios, ni los privilegios: con que no me veten, me conformo (El Cabrero)

Desde octubre 2014 han resurgido varias iniciativas con objeto de solicitar, para El Cabrero, ciertas medallas o premios de esos que las instituciones suelen otorgar en fechas destacadas. Venían de Córdoba, Málaga y Madrid; aficionados al flamenco y “cabreristas de toda la vida” que querían nuestra aprobación para recoger firmas con ese propósito.

El Cabrero en un reportaje reciente de Juan Pablo Pereda

Tardé en comprender por qué coincidían las tres propuestas en el tiempo hasta que recordé que todos hacían mención a los setenta años que José cumplió el 19 de octubre y a la preocupación de todos ellos ante la posibilidad de que “abandone los escenarios sin que se le haga justicia”.

¿Podría un premio, una medalla o cualquier distinción, por importante que fuera, reparar décadas de veto, discriminación, ninguneo y trabas, de toda índole, a su carrera? Yo, que he tenido – y tengo – que sortear todo eso para evitar que su voz sea silenciada, afirmo que no. Y no señalo aquí causas-efecto porque son obvias.

El Cabrero nunca ha sido amigo de distinciones, ya lo comentamos en este blog, por eso nunca se ha sentido excluido del ranking de “premiados” y, cuando le han sugerido que estaba siendo discriminado en el reparto , su respuesta ha sido siempre: “No me gustan los premios, ni los privilegios: con que no me veten, me conformo”.

No fue cómodo tener que rechazar las tres iniciativas y enfrentarnos a la decepción inicial de sus promotores que habían puesto mucho entusiasmo en ellas. Pero al final, lo entendieron porque, si bien tenían sus razones y eran solidarios y nobles sus propósitos, se equivocaban en lo fundamental: a El Cabrero se le hace justicia cada vez que se llena un recinto donde lo anuncian y el público se emociona con su cante. Cuando pasa horas, después del concierto, saludando y recibiendo el cariño de tanta gente que espera, hasta la madrugada, para estrechar su mano y cuando los grandes medios de comunicación desprecian los discos que publica y los aficionados los compran porque hacen correr la voz, de boca en boca.

Aunque lo haya dejado para el final, se me ocurrió esta entrada en el blog al recibir hoy un comentario en un vídeo de los que tenemos publicados en youtube, el documental El Cabrero, el Canto de la Sierra:

Tengo 15 años y en el instituto propuse este documental en Filosofía, la gente se quedó pasmada y desde entonces se interesan por El Cabrero”

A El Cabrero se le hace justicia, cuando vienen a sus conciertos los hijos y nietos de sus primeros seguidores y le dicen: te escucho desde niño.

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Mientras las piernas me aguanten, voy a ser cabrero

Cuando, a principios de los ochenta, un conocido crítico de flamenco sentenció que El Cabrero sería el cantaor de la transición, acertó: octubre 2014 y la transición aún no se ha hecho porque siguen en los puestos de poder los herederos del régimen franquista.

Pero los tiros apuntaban a otra diana: El Cabrero era una estrella fugaz, un artista de paso ya que su fulgurante popularidad se debía, según el gurú cordobés[1], a factores ajenos al arte. A saber,  su atípico atuendo e “impresionante” aspecto físico. (sic)

Mi querido Cabrero acaba de cumplir 70 años y 42 en los escenarios, con el mismo proyecto y actitud de su primer recital, y sin haber perdido nunca ese sitio de privilegio que el Cante Jondo y la afición otorgan sólo a sus elegidos.

En 1974 produje su primer recital en solitario, en el Teatro de l’Atelier, de Ginebra y, hace sólo 10 días, un concierto en el Festival de Marne, en París. Frente a la inexperiencia de entonces, la maestría de hoy pero idéntico su compromiso con el cante por derecho y con su entorno social. Y ahora, como en su debut, su figura rotunda, sin tapujos, reivindicando rabiosamente su independencia frente a los poderes, del color que sean.

Esta mañana, igual que siempre, se levantó poco antes de salir el sol para ir a ordeñar sus cabras, ahora sólo una pequeña tropa. Como se hizo el remolón cuando sonó el despertador, le pregunté si estaba cansado y me respondió que le hubiera gustado dormir un par de horas más. Le recordé que, tarde o temprano, tendría que dejar el ganado: “Ya tengo una edad pero, mientras las piernas me aguanten, voy a ser cabrero… ¡Más que las cabras me cansan los viajes y mientras me acompañe la voz y el público voy a seguir siendo cantaor! Yo soy feliz así, haciendo lo que me gusta! Y me vino al recuerdo aquella nota de Paco Vallecillo: “Los que necesitan tan poco para sentirse felices no tienen precio, porque no se ponen en venta y, si logran transmitir su mensaje y sus valores al público y éste los sigue, son muy molestos para el poder y el castigo será siempre proporcional al fervor que despierten y a la popularidad que alcancen”

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El Cabrero, agosto 2013 (Foto de Juan Pablo Pereda)

Con motivo de su 70 cumpleaños muchos le habéis escrito y ha sido emocionante para él y para quienes lo queremos. Yo tengo por costumbre regalarle una nueva canción por estas fechas. La comparto con vosotros, con mi agradecimiento, porque vuestro apoyo ha logrado vencer, a través de los años, el ostracismo al que lo condenaran los poderes políticos y mediáticos cuando se dieron cuenta de que “su propia disconformidad le servía de alimento”

(Para El Cabrero en su 70º cumpleaños)

No lo hago por capricho
al escoger, de las aguas,
para mi sed, la que escupe
el risco de la montaña
Nunca me gusto beber
en corrientes que se estancan

Y no es por casualidad
si busco, entre los caminos,
los que están mu poco andaos,
como hace el macho cabrío.
A veces pienso que lo hago
Pa protegerme mí mismo.

Tampoco por provocar
voy a cantar lo que siento
Si estoy contento lo digo
si estoy triste me lamento
si me avasallan denuncio
si me oprimen me rebelo

Porque nací de persona
con dignidad y sentimientos
¿Pa qué me sirve la voz
si no canto lo que pienso?
Si me callara algún día
será porque me haya muerto.

Elena Bermúdez

[1] Agustín Gómez

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El blog de El Cabrero se recicla

Hace dos años iniciamos este blog con el propósito de contar la trayectoria de El Cabrero, paso a paso.  Pretendíamos reflejar lo más destacado y terminar el relato a finales de 2012, coincidiendo con el 40º aniversario de su debut. Pero yo tuve que asumir nuevas tareas profesionales y nos paramos en 1983, dejándonos en el tintero la friolera de treinta años más de una apasionante carrera.

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El blog, con treinta y seis entradas, lleva más de cien mil lecturas y aún hoy recibimos mensajes preguntando cuándo seguiremos con la narración y por qué no publicar una biografía completa.

Y eso mismo he pensado yo cada vez que he tenido que resumir en un par de páginas anécdotas dignas de un capitulo entero: por qué no publicar ya, de una puñetera vez, esa biografía que llevo fraguando desde hace décadas…

Y en eso estoy, en el intento de contar la historia de El Cabrero, la profesional, que era el tema de este blog, y la personal, desde su infancia.

Y digo “era” porque el blog lo reciclamos: seguiremos publicando, tanto El Cabrero como yo, pero el contenido será distinto. Ya se verá lo que da de sí. Os invitamos a seguirnos, como hasta ahora.

De la biografía de El Cabrero ya os informaremos en este mismo blog. Os garantizo que será apasionante.

  • Foto reciente de Juan Pablo Pereda: El Cabrero en los campos de Valencina, con “las niñas”

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Antonio Montoya El Farruco: cada día baila mejor

Hace tiempo que no decía nada en este blog pero hoy estuve viendo vídeos de Farruco, con Chocolate, Martín Revuelo y Luis Habichuela. De esto hace un buen rato y todavía sigo emocionao. Ya os hablé del Toronjo y de Camarón, y me quedé corto porque me canso pronto de escribir. Hoy quiero dejar aquí mi recuerdo a Farruco.

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Se dice, entre los aficionaos al tango, que Gardel cada día canta mejor. Y es cierto. Hay grandes cantores pero no nació el que se arrime al Zorzal. Y, para mí, pa mi forma de entender el baile de hombre, Farruco sigue siendo el mejor, aunque ya no esté. Hay grandes bailaores, y los ha habido, pero él cada día baila mejor.

Ya se le han echao tos los piropos habidos y por haber, con justicia, porque Farruco encarnaba to lo que el baile de hombre tiene de seriedad, jondura, pasión, elegancia, fuerza, transmisión, técnica y arte a espuertas. Y ya he dicho que el flamenco ha dado grandísimos artistas del baile, algunos en su propia familia pero, pa mí, Farruco es quien más representa la esencia del baile.

Una personalidad que te impactaba aunque estuviera parao, o haciendo cualquier cosa. Hasta vendiendo en el mercaíllo atraía todas las miradas. Porque él, que era un artista descomunal, anduvo vendiendo por esos pueblos de la provincia. El y su familia de artistas. Venía a mi pueblo y, cuando podía, iba a saludarlo. Una vez, cuando ya me marchaba, uno que estaba cerca me dijo, “vaya tenderete con más arte, nosepueaguantá”. Era cierto, pero lo que yo pensé y respondí es que vaya vergüenza para una tierra, Andalucía, que sus mejores artistas tuvieran que ir de pueblo en pueblo vendiendo, por digno que eso sea.

Farruco tenía que haber bailao en esos pueblos donde iba vendiendo. En esas noches serenas de los veranos andaluces, con buen suelo, buena iluminación y buen sonido. Eso es lo que Farruco sabía hacer mejor que nadie en el mundo… Vergüenza me da escribir esto siendo andaluz. Se le reconoció, bueno… – no tanto como merece- pero no se hizo lo necesario para que artistas como él pudieran vivir dignamente de su arte, sobre todo cuando han nacido para eso: hay flamencos de academia y los hay que nacen con tos los avíos que requiere el Arte y esos son los Maestros, son el manantial, la fuente de inspiración pa los que vengan después. Farruco nació con el baile bien puesto. Él no decidió ser bailaor, tuvo que serlo porque fue el Arte quien decidió por él cuando aún estaba en el vientre de su madre.

Fuimos amigos más allá de lo profesional. Lo conocí hace muchos años, casi cuarenta. Pasé grandes momentos con él en tiempos en que los artistas que teníamos cosas en común nos hablábamos mirándonos firme a los ojos, sin prisa, como en el campo o en una choza. Y casi siempre hablábamos de cosas importantes para los dos: el cante y la familia. Tuve el privilegio de que me acompañara en alguna presentación de discos, él que no era mu aficionao a los actos de sociedad, como me pasa a mí.

Se decía que era altivo, orgulloso… Yo creo que todos los artistas, cuando estamos en el escenario, tenemos eso que se puede llamar orgullo en lo que hacemos allí y en el arte que representamos. Farruco sabía el alcance de su arte y ese orgullo se tiene pero en el trato personal era de dulce y era un Señor. Hace unos días Elena se encontró una invitación a la inauguración de su Peña… Debajo me escribía, de su puño y letra: “Si tu no vienes mi corazón llorará gotas de sangre”. Así era Antonio El Farruco, tan natural y humilde como inmenso.

Parece ser que, en lo tocante a la escritura, estaba de magisterio más o menos como yo, que junto las sílabas como me parece, pero, en lo suyo, Farruco cada día baila mejor.

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de | 01/02/2013 · 9:14

Camarón fue un cantaor viejo desde niño (blog El Cabrero 40 aniversario)

Me paso poco por este blog pero me ha recordao Elena que se cumplen 20 años que nos dejó Camarón.

Era un día de mucho calor. Yo estaba sesteando con las cabras a 17 Km. del pueblo, cerca de la finca que tiene Diego Puerta en Sanlúcar la Mayor. Vino Elena a darme la mala noticia y, menos mal que no se le ocurrió esperar a la noche pa decírmelo, porque me encontró dormido, entre las cabras, a pleno sol. Me había tendido a la sombra de un eucalipto contando dar una cabezá pero había estado cantando la noche antes y me venció el sueño. La sombra siguió su curso natural y me estaba achicharrando allí pero podía más el cansancio que la calor.

Ya estábamos enterados de lo malito que estaba Camarón pero siempre había esperanzas porque era joven y fue un mazazo.

Él y yo nos movíamos en ambientes diferentes en nuestra vida diaria pero fue con el cantaor que coincidí más veces y hasta nos organizaron algún “mano a mano”. En los años ochenta hasta en los pueblos más pequeños se podía disfrutar de las figuras del cante, del baile y de la guitarra. Recuerdo una noche con La Paquera, El Sordera, Lebrijano, Aurora Vargas, Camarón y yo y, al baile, Manuela Carrasco. Y carteles de ese tipo había muchos por esos pueblos hasta que la Agencia del Flamenco se metió a agente artístico y se cargó los festivales de los pueblos de Andalucía para llevar el flamenco a Nueva York, a París y a esas grandes ciudades donde el flamenco no es más que un espectáculo porque no forma parte de su cultura.

Camarón fue un cantaor viejo desde niño. Yo lo apreciaba y lo admiraba. Me gustaba cantar con él y siempre que podía escuchaba su recital. Era diferente a tos, tenía un grave muy hermoso y arriesgaba siempre. Transmitía, tenía carisma y conocimiento de los cantes y creó un estilo inconfundible que tiene muchos seguidores, todos a años luz de él.

En camerinos andaba muy a su aire pero siempre nos saludábamos y, si había tiempo y buen ambiente, charlábamos un momento. Más de una vez, cuando me decía que estaba “regulá”, le dije: Vente conmigo al campo. Allí tengo una casa vacía pa ti y pa tu gente. Tú y yo salimos con las cabras, al paso de ellas, yo llevaré el agua y la comida pa que tú no tengas que aguantar peso. Vamos despacio y cuando te canses paramos. Si haces eso, al mes, estás fuerte como un roble. El y Carapalo se reían y él siempre me decía “José, yo sé que tú me lo dices de corazón” Y estoy convencido de que le hubiera sentado muy bien cambiar a una vida natural un tiempo por su salud y porque encontraría otros alicientes.

Pero Camarón vivió como quiso sabiendo lo que arriesgaba y yo no sé lo intensa que fue su vida pero sé lo mucho que sembró su voz y lo profunda que es su huella. Puede que nazcan figuras de tanta personalidad y garra como él pero creo que yo no las voy a conocer.

José El Cabrero

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de | 02/07/2012 · 12:27

¿Sabes que no había ningún rico entre los presos? Tos hijos de pobre (El Cabrero Blog 40 Aniversario)

Había periodistas y amigos en la puerta de la cárcel, los atendió a todos y, al quedarnos solos, lo primero que me dijo fue: Ahí dentro hay un tío, más noble y fuerte que un olivo, preso por robar hiscales. Me he jartao de palpar la injusticia entre esas paredes… me han tratado bien, los presos y los funcionarios, pero muchos me han contado su historia y cada una era una tragedia: miseria, incomprensión, abandono y soledad de desayuno, almuerzo y cena y ¿sabes que no había ningún rico entre los presos? Tos hijos de pobre.

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Estaba libre y, sin embargo, sombrío. Decía sentirse más rebelde aún que cuando lo llevaron preso pero también inseguro entre la gente: Los que van a la cárcel es porque le han hecho un daño a la sociedad ¿No dicen eso? Pues yo creo que esta sociedad es un peligro pa mí y no yo pa ella. Lo mejor va a ser irse a vivir a la sierra, con el ganao, y dejar  de lado el cante y las multitudes. Porque ¿Y si se me vuelve a ocurrir otro mecagoendios y me meten otra vez preso? A la cárcel no quiero volver como no sea que yo decida arriesgarme a entrar. Mejor dejo el cante. Y me pidió que cancelara todos los conciertos firmados.

No anoté en mi diario la fecha pero recuerdo que teníamos pendiente una intervención en TV y festivales en Barcelona y Sevilla. Sin dudarlo, opté por mantener ese compromiso y todos los demás porque era obvio, conociéndolo, que José no dejaría el cante mientras no lo obligara la naturaleza o el desdén del público. Volvió a su añorada rutina de pastor y pronto me confesó que lamentaba haber cancelado los conciertos así que se alegró de mi decisión y acudió a Barcelona y Sevilla más motivado, si cabe.

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A José no le gustan las entrevistas y menos aún romper el ritmo que impone el ganado pero en esos días aceptó muchas porque entendía que los medios habían sido solidarios con él y era su forma de agradecérselo. Hasta que Interviu le dedicó un reportaje a cuatro páginas y no concedió ninguna más durante un tiempo.

Vino Pilar Eyre, no la conocíamos, y estuvo casi todo el día con nosotros, primero charla informal y luego larga entrevista a José. Cuando Pulpón[1], exaltado, me presentó la revista con un titular a dos páginas, entrecomillado, “Vi a El Cabrero y me volví loca por él” seguido de un solemne Elena abandonó la banca de Nueva York para vivir en un corral, me entró la del tigre. Debajo una extraordinaria fotografía, firmada Jaime F. Garbi, de José con las cabras y otra de los dos. El primer impulso fue acudir a un abogado: yo no le había concedido entrevista alguna; las fotos conmigo eran supuestamente sólo para regalármelas; nunca trabajé en la banca de Nueva York y eso de volverse loca por alguien, con sólo mirarlo, me parece tan complicado como estúpido.

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Llamé a Pilar Eyre y se sorprendió mucho: lo había hecho con todo el cariño y se ve que había malinterpretado algunas de sus anotaciones… Lo lamentaba porque ella había intentado hacerlo lo mejor posible… Y todo eso se notaba pero se había inventado una historia de prensa rosa, nutriéndose de todo lo insustancial de la charla y relegando lo sustancial de la entrevista casi a puro testimonio. Mezcló la realidad con la ficción y consiguió un reportaje impactante y de juzgado de guardia. Pero no se barruntaba mala intención, me habían caído simpáticos y José no secundó la propuesta de Pulpón de presentar demanda judicial: “Estoy harto de juicios, jueces y lo que arrastra eso. Esa gente, lo que pasa es que no me han entendido y me han pintao como creen que soy. Que digan lo que quieran que yo por eso no voy a cambiar” El grupo Zeta había apoyado con fuerza la campaña a favor del indulto y les estaba agradecida. Opté por escribir al director. Enumeré todo lo que no se correspondía con la verdad y me salía una carta tan extensa que tuve que elegir entre tumbarle el reportaje o centrarme en lo más grave y había una perla que no podía quedar sin respuesta y no quería que la omitieran: Yo me acuesto con otras pero si mi mujer hiciera lo mismo la mataría (sic). La cosa fue así: a la “inteligente” pregunta de Eyre ¿Tú te habrás acostado más de una vez con otras… y qué harías si Elena te pusiera los cuernos? José respondió: “Creo que no lo admitiría… porque ésa es la universidad que he tenío” y la “periodista”, que no lo tenía muy claro en sus notas, entre admitiría y mataría optó por lo más truculento y morboso. En fin: al lector de este blog que haya leído aquel reportaje, le aconsejo que no se crea ni la mitad y acertará.

Ya habíamos rumiado el cabreo y me llaman de la revista Hola! Querían venir a hacernos un reportaje en Navidades en familia (¡!)… Lógico: la Eyre había hecho de nosotros dos personajes de tertulia rosa. Como se supone, les agradecí el detalle y les dije que no. Insistieron, me propusieron pagarnos y eso me molestó, entendieron que no era cuestión de dinero y no llamaron más.

Pulpón estaba disgustado: pensaba que un reportaje de esa índole en Hola supondría una enorme promoción y que podría subir mucho su caché… a lo que José respondió: Antonio, yo me avío con dos sardinas arenques y una naranja pero de mi no hace nadie un muñeco. A los pocos días volvió con nuevas propuestas y, si hubiéramos aceptado todas las entrevistas, reportajes, programas tv y radio que traía en la agenda, es probable que, tal como aseguraba, El Cabrero se convirtiera en un personaje muy popular y cotizado pero esa no era su meta: “¿Tú no te quieres creer que aunque fuera más rico que Rothschild yo seguiría saliendo al campo todos los días con las cabras? Pues créetelo, Antonio, porque eso es lo que me gusta además de cantar. A mí no me volvéis loco con la promoción porque ya tengo más seguidores de los que nunca soñé y cuando dejen de venir a verme, me retiraré y me dedicaré sólo a las cabras”



[1] Manager de El Cabrero en aquella época

4 comentarios

de | 30/06/2012 · 10:29

Vuelve el Santo Oficio, Blog El Cabrero 40 Aniversario (dossier prensa)

Como prometido, os propongo una selección de artículos de prensa relacionados con las dos entradas anteriores. Fueron cientos, en los 22 días en que tardó en tramitarse el indulto, pero sólo pudimos recuperar una parte de lo publicado y aquí lo más significativo

Vuelve el Santo Oficio (Editorial de Diario 16)

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Opinión compartida: la blasfemia en sí no es condenable (José Guzmán, El Correo de Andalucía)

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El delito de blasfemia debiera desaparecer, según Rico Lara (El Correo de Andalucía)

RICOLARA

Viñetas
ELPERICH Rioja
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Monseñor Amigo pidió el indulto para El Cabrero (El Correo de Andalucía)

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La blasfemia es un problema de cultura (El Correo de Andalucía)

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Buenas noches, buen cabrero (Federico Jiménez Losantos en Diario 16)

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El Cabrero (Felix Grande, El  Socialista)

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El Cabrero: toda Andalucía pide que le den ya la libertad (José  Martí, El  Periódico, entrevista)

elperiodicobcn

El Cabrero podría salir hoy de la cárcel (El Correo de Andalucía)

EC PODRIASALIR

Completaremos este dossier próximamente en una página de hemeroteca en este mismo blog

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de | 16/06/2012 · 11:41